Alvotech despierta: 593 millones y 15 biosimilares contra el big pharma
El mercado dormía sobre Alvotech y la islandesa le ha pegado un bofetón de 593 millones. La biotecnóloga cerró 2025 con un crecimiento del 21 % y un EPS de 0,03 dólares cuando los analistas apostaban a una pérdida de 0,08. La moraleja: nunca subestimes a quien fabrica réplicas baratas de los fármacos más caros del planeta.

La artillería contra 185 000 millones
Detrás del número redondo hay una caja de herramientas con 15 programas apuntando a gigantes como Keytruda, Eylea HD y Xolair. El tamaño del botín: 185 000 millones de dólares de mercado direccionable. La compañía ya no es la start-up que llegó al NASDAQ hace tres años; es una fábrica de ventas recurrentes que exporta desde Reikiavik a medio mundo.
El truco ha sido moverse antes que la FDA le abriera del todo la puerta. Mientras el regulador americano pone trabas, Alvotech ha colonizado Europa, Australia y Japón. Su biosimilar de Humira, el AVT02, se ha zampado la mitad del pastel que AbbVie defendía con uñas: del 70 % de cuota que ostentaba el original se ha quedado en un 45 % en doce meses. Y la sangría continúa.
La planta islandesa no para de crecer. Tercer módulo de perfusión y una nueva línea de producción que duplicará el output de proteínas monoclonales. La inversión no aparece en los titulares, pero es la póliza de seguro contra el cortocircuito regulatorio que aceita Washington cada vez que habla de precios de medicamentos.
Wall Street aún discute si el descuento que arrastra la acción —cotiza como si fuera una promesa y no un negocio que factura más de medio millardo— es una trampa value o una golosina de compra. El balance lo dice todo: caja positiva, deuda controlada y pipeline hasta 2030. Lo que nadie cuenta es que los fondos de cobertura han duplicado participación en el último trimestre, justo antes de que el 13F del final de mes los delate.
La próxima citación será la EMA en verano: si la aprobación del AVT04 (réplica de Stelara) sale limpia, la acción podría salir disparada sin mirar el NASDAQ composite. Mientras tanto, los inversores que buscan la próxima gran cosa en IA pueden seguir soñando con chatbots. Los que prefieren números negros ya tienen aquí su historia: una isla de lava fabricando anticuerpos que le quitan la herencia a los gigantes de la farmacia.