Cramer se lava las manos con pfizer y el mercado la premia: 25% arriba tras su 'pass'
Jim Cramer lanzó un «pass» en abril. La calle respondió comprando. Pfizer ha trepado un 25 % desde que el presentador de Mad Money se negó a recomendarla por el riesgo regulatorio y arancelario que acecha al sector farmacéutico. La ironía: cuanto más se escapa del radar de los gurús, más seduce al flujo discrecional.
El ancla que arrastra al gigante
Lo que nadie cuenta es que Pfizer no necesita que Cramer la bendiga. Tiene un ancla oculta: una inyección mensual de pérdida de peso que aún no ha salido del laboratorio y que ya se cotiza en precio. El mercado odie el vacío, así que proyecta sobre danuglipron —ese es el nombre— el hueco que dejó Wegovy en la agenda de los pacientes que odian inyectarse cada semana.
La cifra habla por sí sola: 6.700 millones de dólares es el valor que los analistas le atribuyen al fármaco si logra el 5 % del share del mercado de obesidad en 2028. Para una compañía que facturó 17.600 millones en el último trimestre, ese «si» pesa más que todo el fiasco de la vacuna de Covid.

El pacto trump que dispara el cóctel
Pfizer no solo juega a la ciencia; también negocia con la Casa Blanca. El 30 de septiembre cerró un acuerdo para rebajar precios de Medicare al nivel de países emergentes como parte del programa TrumpRx. El mensaje: «Nos ponemos la patria por delante». El efecto: un 14 % de rally en tres días, el mayor salto desde el boom de la pandemia.
Pero hay un detalle: el beneficio por acción cayó a 0,66 dólares, dos centavos por debajo del consensus. Los ingresos se desinflaron 1.200 millones respecto al año anterior. La reacción inmediata: –3,3 % en la sesión posterior. El mercado castiga la cuenta de resultados y premia el relato político. Bienvenidos a 2025.

El dividendo del 8 % que ahoga la duda
A 21 dólares por acción, el yield supera al bonos de alto riesgo. Eso explica por qué los fondos de cobertura siguen atrapados: no pueden abandonar un flujo de caja tan jugoso sin evidenciar rotura de mandato. El problema: si Trump decide subir aranceles a las importaciones de API desde China, el margen bruto se desplomará y el dividendo podría convertirse en un papel mojado.
Cramer lo vio claro: «A 18 dólares lo pensaba; a 21, paso». La calle lo interpretó como un techo técnico y se metió al agua. Resultado: el valor ya roza los 23 dólares en premarket. La moraleja: cuando el showman se lava las manos, el dinero inteligente huele sangre y se lanza.
Pfizer no es una apuesta a la ciencia; es una opción sobre la geopolítica del precio de los medicamentos. Gane quien gane en 2026, la farmacéutica ya ha ganado la partida de expectativas. El resto es ruido de pasillo.
