El golpe del estrecho: el petróleo se echa a fuego y las infraestructuras americanas entran en acción
La guerra con Irán ha destrozado el mercado petrolero global, reduciendo la producción del Golfo Pérsico en un alarmante 57%, según Goldman Sachs. 14.5 millones de barriles diarios, una cifra que amenaza con desestabilizar la economía mundial. La respuesta, a la fuerza, es una carrera contra el tiempo.
El estrés de la oferta: almacenes al límite
El mundo está recurriendo a las reservas, a un ritmo frenético. La OIE ha liberado un récord de 400 millones de barriles, un esfuerzo desesperado para paliar la escasez. Pero esa medida, aunque urgente, es un parche. Los precios, inevitablemente, se disparan.

Las compañías del 'plan b' americano
Estados Unidos, con el cierre del Estrecho de Hormuz, está jugando su carta. El Departamento de Energía (DOE) ha desatado 172 millones de barriles del Fondo Estratégico de Petróleo (FSP), su mayor reserva. Un gesto audaz, pero ¿suficiente? La capacidad del FSP es de 714 millones de barriles, una cifra que, por ahora, no logra contener la tormenta.

La red de transporte: un corazón latente
La logística es la clave. El petróleo, transportado desde los cuatro puntos de almacenamiento del Golfo de México, se mueve a través de una intrincada red de tuberías y terminales. Enterprise Products Partners (EPD) y Enbridge (ENB), dueñas de la tubería Seaway y de la terminal Ingleside Energy Center, son los actores principales. Su infraestructura, un entramado vital, está siendo puesta a prueba.

Planes all american: el tubo principal
Plains All American Pipelines (PAA) opera 20.000 kilómetros de tuberías, incluyendo la Capline, crucial para las entregas del FSP. Con 75 millones de barriles de capacidad de almacenamiento y cinco terminales, Plains es una pieza fundamental en la cadena de suministro.
Energy transfer: la terminal de la urgencia
Energy Transfer (ET) controla la terminal Nederland, directamente conectada al FSP. Su terminal en Houston fue clave en la liberación de 2022 tras la invasión rusa de Ucrania. Una infraestructura amplia, con 17.950 kilómetros de tuberías y 73 millones de barriles de capacidad, que se ha visto puesta en marcha de nuevo.
La fuerza desesperada
Enbridge, Enterprise Products Partners, Plains All American Pipeline y Energy Transfer son los pilares de la infraestructura petrolera estadounidense. Sus sistemas, sometidos a una presión sin precedentes, están facilitando el flujo del petróleo desde el FSP a refinerías y mercados globales. Una situación que, sin duda, impulsará sus volúmenes y, por ende, sus dividendos. Pero la pregunta es: ¿dará este esfuerzo el tiempo necesario?
