animales

Fuga de fondos en blue owl: ¿otro 2008 a la vista?

El pánico se ha instalado en Wall Street. Blue Owl Capital, un importante banco de sombra, ha sido golpeado por una ola de solicitudes de rescate que superan los 5.000 millones de dólares, desatando temores de una repetición de la crisis financiera de 2008. No son solo números en una pantalla; son señales de alarma que sacuden los cimientos de un sector cada vez más opaco y riesgoso.

La sangría de blue owl: ¿un síntoma o la enfermedad?

La sangría de blue owl: ¿un síntoma o la enfermedad?

La empresa, conocida por sus inversiones en crédito privado, se ha visto forzada a restringir parcialmente los rescates de dos de sus fondos principales. La cifra es escalofriante: el fondo Blue Owl Credit Income Corp. ha recibido solicitudes de rescate equivalentes al 22% de su valor, un salto drástico desde el 5% del trimestre anterior. El fondo Blue Owl Technology Income Corp. no se queda atrás, con un 41% de las solicitudes en el primer trimestre, también significativamente superior al 15% previo. La decisión de limitar los rescates a un 5% ha dejado a miles de inversores con su capital atrapado, generando una espiral de incertidumbre.

Las acciones de Blue Owl se desplomaron en Nueva York, arrastrando consigo a otros gigantes del crédito privado como Apollo Global, Blackstone y Ares Management, que perdieron miles de millones de dólares en valor de mercado. Pero, ¿qué está detrás de esta repentina huida masiva? La respuesta, según el gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, radica en la “opacidad” de este sector, un caldo de cultivo perfecto para la desconfianza y la propagación del pánico. Bailey advierte que, al igual que en 2008, la sospecha de problemas generalizados puede desencadenar una pérdida de confianza sistémica, una auténtica “fuga de confianza” como él mismo la denomina.

Lo que nadie cuenta es la creciente exposición de estos fondos al sector tecnológico, precisamente uno de los más castigados por la amenaza de la inteligencia artificial. Marc Rowan, CEO de Apollo, ya había alertado de un inminente