Ferrari acecha el 10×10: evercore ve 400% de subida pese al fuego cruzado en oriente medio
Evercore ISI ha puesto fecha y precio al sueño de todo inversor: Ferrari puede multiplicar por diez su valor en una década y la firma de análisis ya fija el primer hito en 475 dólares por acción. El escenario, publicado el 19 de marzo, llega con un aviso de tráfico: la prolongación de la guerra en Oriente Medio podría morder la región más adinerada del planeta y forzar a Maranello a recortar sus guías para la primera mitad de 2026.
La trampa del lujo: ventas más caras, menos previsibles
La casa del Cavallino Rampante no suele mover el guion en la call de resultados del primer trimestre; prefiere dejar crecer la leyenda y luego superar sus propios pronósticos por un margen cercano al 5 %. Pero esta vez la incertidumbre geopolítica ha cambiado las reglas. Evercore advierte de que, si el conflicto se alarga más allá del verano de 2025, los concesionarios de Dubái, Riad y Kuwait podrían aparcar provisionalmente los pedidos de la SF90 XX y la escasa producción de piezas únicas que alimentan el margen bruto del grupo.
¿El consuelo? La red logística global que Ferrari ha construido desde 2019 —con ensamblaje en Italia, motores en Alemania y software en Silicon Valley— permite desviar unidades a Miami o Tokio en cuestión de semanas. Esa flexibilidad es la que, según Evercore, blinda la historia de valoración a pesar del estruendo de los misiles.

¿Por qué ahora y no antes?
El bull case descansa en tres engranajes que Monchi Sánchez lleva meses desmenuzando: expansión de los servicios financieros propios (el leasing de lujo ya representa el 14 % del ebitda), precios de lista que suben por encima de la inflación sin que la demanda flinche y un plan de híbridos enchufables que convierte cada modelo en un activo tecnológico, no solo en un capricho de coleccionista.
Evercore no habla de magia; habla de matemáticas de marca: si Ferrari sigue creciendo a un ritmo anual del 9 % en beneficios y mantiene un PER por encima de 40, el combo de expansión de múltiplo y aumento de beneficio puede llevar la capitalización por encima de los 150 000 millones dentro de diez años. El ADN del grupo lo permite: vende menos de 14 000 coches al año y factura más que marcas que mueven millones de unidades.

El riesgo que no sale en los folletos
La advertencia es real: Oriente Medio aporta cerca del 12 % de los ingresos y casi el 18 % del margen por unidad, gracias a ediciones especiales pintadas a medida y paquetes de personalización que duplican el ticket medio. Una caída del 30 % en la región restaría unos 250 millones de euros a la caja de 2026, suficiente para hacer tambalear la promesa de duplicación de beneficios que el mercado ya ha descontado.
Pero hay un detalle que los modelos no contemplan: Ferrari no vende coches, vende entrada a un club. Y la lista de espera sigue rozando los 18 meses incluso en plena desaceleración. Mientras siga existiendo un sheik o un millennial de Palo Alto dispuesto a pagar 500 000 euros por un hueco en ese club, el precio objetivo de Evercore dejará de parecer una fantasía para convertirse en la guía del próximo gran rally.
La moraleja de la historia: cuando el lujo se convierte en activo refugio, la geopolítica puede tambalear el tablero, pero no volcarlo. Ferrari ya demostró en 2020 que puede facturar récords con los concesionarios cerrados. Si la guerra se alarga, el recorte será una cicatriz, no una amputación. Y cicatrices sobre chasis de fibra de carbono, en Maranello, se llaman edición limitada.