La revolución eléctrica frena: ¿un espejismo en china y ee.uu.?
El frenazo en las ventas de vehículos eléctricos (VE) en China y Estados Unidos, los dos mercados automovilísticos más grandes del mundo, ha enfriado la industria global de baterías. Un sector que, hasta hace poco, parecía disparado hacia un crecimiento descontrolado. Solo Tesla (TSLA) ha escapado a esta tendencia, registrando un ligero aumento en sus entregas del primer trimestre, lo que ha beneficiado, aunque modestamente, a sus proveedores de baterías.
El crecimiento se desacelera tras años de euforia
Según datos de SNE Research, la energía acumulada en baterías para vehículos eléctricos, híbridos enchufables y vehículos híbridos en todo el mundo alcanzó los 135 gigavatios-hora en enero y febrero de este año, un incremento del 4,4% respecto a 2025. Un crecimiento que, si bien positivo, contrasta con el ritmo vertiginoso del 45,5% anualizado compuesto que se registraba entre 2017 y 2025. La euforia parece haberse desinflado.
La situación en China es particularmente compleja. La feroz competencia entre las numerosas marcas de VE locales ha erosionado la cuota de mercado de los fabricantes más establecidos. En Estados Unidos, la desilusión de los consumidores con los VE ha obligado a las empresas automotrices a cancelar proyectos de nuevos modelos. La pregunta que flota en el aire es: ¿es este un ajuste necesario o el principio del fin de la transición eléctrica?
Tesla, un oasis en el desierto automotriz
Mientras el resto del sector se tambalea, Tesla ha logrado mantener un comportamiento resiliente, con un aumento del 6% en sus entregas del primer trimestre en comparación con el año anterior. Este repunte ha impulsado las ventas de sus proveedores, como Panasonic (PCRHY), que ha visto crecer sus despliegues de baterías en un 2,7% durante enero y febrero. Sin embargo, la estrategia de Tesla de pivotar hacia la tecnología de conducción autónoma, los robotaxis y la robótica podría afectar negativamente a Panasonic a largo plazo.
Un cambio en la demanda se hace evidente. Según SNE Research, las ventas del Model Y, uno de los modelos estrella de Tesla, han experimentado un crecimiento significativo, mientras que las del Model 3, Model S y Model X han disminuido. “La confirmación de la paralización de la producción del Model S y Model X hace prever una reducción en la demanda de baterías, especialmente en lo que respecta a la gama de alta gama”, señalan los analistas.
Catl y byd lideran el mercado, pero con matices
En el panorama global, las empresas chinas CATL (CYATY) y BYD (BYDDF) dominan el mercado de baterías, con una cuota de mercado combinada del 42% y el 13%, respectivamente. CATL se ha beneficiado de la competencia en el mercado chino, mientras que BYD, a pesar de ser también fabricante de automóviles, ha sufrido el impacto de la desaceleración general del mercado. Las ventas de CATL aumentaron un 13,7% en enero y febrero, impulsadas por nuevos modelos de empresas como Li Auto (LI), NIO (Nio) y ZEEKR. Sin embargo, las ventas de CATL a Tesla han disminuido debido a las menores ventas del Model 3.
BYD, por su parte, vio caer sus ventas de VE un 12,5% en el mismo período, aunque logró mantener la segunda posición en el mercado global. La empresa ha diversificado su base de clientes, incorporando a clientes comerciales como XCMG y al fabricante indio Mahindra. Pero la dependencia de la demanda interna sigue siendo su talón de Aquiles.
La situación actual plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del auge de los vehículos eléctricos. Si bien Tesla ha demostrado su capacidad para sortear las dificultades, el futuro del sector depende de la capacidad de los fabricantes para adaptarse a un mercado cada vez más volátil y competitivo. La transición eléctrica, lejos de ser un camino de rosas, se presenta como un desafío complejo que requiere innovación, flexibilidad y una profunda comprensión de las necesidades del consumidor.