Tata y bmw suben precios en india por la crisis de irán: el coche más barato se acaba
El coche barato en India se despide. Tata Motors y BMW han anunciado subidas de precios para abril que oscilan entre el 0,5 % y el 2 %, un movimiento que enciende la alarma en el mercado más voraz del planeta. La razón: el bloqueo de Irán al estrecho de Ormuz dispara el coste del acero y el aluminio importado, mientras el rupia se desploma frente al dólar.
La guerra de irán se cobra su primera factura en coches
Hardeep Singh Brar, presidente de BMW Group India, no se anda con rodeos: «Para compensar la escalada de costes logísticos y materiales, ajustamos tarifas hasta un 2 %». La firma bávara sube la persiana el 1 de abril; Tata Motors se adelanta y aplicará un incremento del 1,5 % en vehículos comerciales y medio punto en turismos. Audi también se apunta: 2 % de media, según filtra el equipo de ventas.
El detalle que nadie contaba: el 70 % del acero que devora la industria india llega por mar, y el 40 % pasa bajo los misiles iraníes que custodian el estrecho de Ormuz. El flete de un contenedor de Shanghai a Mumbai se ha encarecido un 18 % en seis semanas. Para las marcas extranjeras, que importan chatarra y componentes knock-down, la sangría es doble.
Pero la demanda no flaquea. Febrero cerró con 417 705 coches vendidos, récord absoluto, un 11 % más que hace un año. El truco: los concesionarios absorben los descuentos que el Gobierno indio activó al recortar el IVA estatal el pasado otoño. Ese colchón se acaba justo cuando el petróleo cruza los 90 dólares y el cobre toca máximos desde 2022.

El siguiente en la lista: maruti suzuki
Los distribuidores ya apuntan a Maruti Suzuki, líder con el 42 % del mercado, como la próxima en sumarse a la fiesta. Fuentes internas hablan de reuniones de pricing esta misma semana. Si confirma subidas, el efecto dominó arrastrará a Hyundai, Mahindra y Honda, que mantienen congeladas tarifas desde diciembre.
La cifra habla por sí sola: cada punto de depreciación del rupia eleva el coste de producción en 1 200 rupias (13 euros) por vehículo. Con el rupia tocando mínimos de tres meses, el daño está hecho.
Para el comprador medio indio, que financia el 80 % del coche a plazos, la cuota mensual subirá entre 150 y 400 rupias. Poca cosa, pero suficiente para frenar la fievre de renovación que mantiene las fábricas a 95 % de capacidad.
El mensaje es brutal: la guerra de Irán ya no es un titular lejano. Se cuela en el concesionario de la esquina y encarece el coche que comprarás este verano. La industria india, acostumbrada a crecer a dos dígitos, se prepara para su primer invierno de márgenes desde 2020.
