Tesla cierra el grifo en china: no habrá model 3 barato en 2026

La promesa de un Tesla más barato para el mercado chino se desvaneció ayer. La compañía confirmó que no convertirá ninguna línea de su gigafábrica de Shanghái para producir una versión recortada del Model 3 este año. La noticia cae como un jarro de agua helada en el mayor mercado de coches eléctricos del planeta.

El silencio de Tesla habla alto: 2026 arrancará sin un solo modelo nuevo en sus concesionarios chinos. La fábrica seguirá ensamblando los mismos Model 3 y Model Y que ya vende, mientras la competencia local despliega coches por menos de 5.000 dólares. El Bestune Pony cuesta 4.800. El Wuling Hong Guang Mini EV, 4.200. BYD tiene el Seagull a 8.000. Xiaomi acaba de estrenar el SU7 a 31.870, por debajo del Model 3 más barato, que se queda en 32.100.

El milagro de febrero dura lo que dura

En medio del desplome global de ventas que arrastra Tesla desde hace doce meses, China había ofrecido un respiro: en febrero sus entregas crecieron un 42 % interanual. Pero ese brote verde depende de descuentos agresivos y financiaciones a medida. Ahora, sin novedad en el catálogo, los concesionarios vuelven a sudar.

La decisión deja a Elon Musk a merced de su propia narrativa. Hace meses que repite que Tesla dejará de ser una «empresa de coches» para convertirse en una «factoría de IA» que venderá robotaxis y robots humanoides. El problema es que, mientras llega esa prometida era de los 3 billones de dólares de capitalización, los ingresos siguen atados a las ventas de coches. Y los números no acompañan: la acción acumula seis semanas seguidas en rojo y se deja ya un 17 % en lo que va de año.

Europa tampoco salva los muebles

Europa tampoco salva los muebles

El único destello de esperanza llega desde el Viejo Continente. En febrero, las matriculaciones de Tesla crecieron por primera vez en más de un año, según la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles. Un guiño que no compensa el agotamiento de China ni el estancamiento de Estados Unidos.

El giro estratégico hacia la IA y las fábricas de chips —la alianza con SpaceX para producir semiconductores anunciada esta semana— mantiene ilusionados a los inversores más fieles. Pero en la sala de máquinas el reloj no se detiene: cada día sin un producto nuevo en China es una puerta que deja abierta a BYD, Xiaomi, Geely y un ejército de rivales que ya saben fabricar barato y rápido.

Tesla puede presumir de software, baterías y estrella de marcas. En China, sin embargo, la guerra se gana en el precio del concesionario. Y allí, por ahora, no llegan refuerzos.