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Vinfast dispara su facturación 131% pero quema 40% en cada coche: ¿oportuna ganga o trampa?

VinFast entregó 86.557 coches el trimestre pasado y facturó 1.570 millones de dólares, más del doble que hace un año. El problema: cada uno salió de la fábrica con un margen bruto de -39,9%. En otras palabras, la empresa paga casi 400 dólares de su bolsillo por cada 1.000 que ingresa. BTIG mantiene su etiqueta de “Neutral” y se niega a ponerle precio al papel.

La promesa que no convence al mercado

La promesa que no convence al mercado

La compañía vietnamita asegura que en 2026 alcanzará las 300.000 entregas y que su nueva plataforma EEA 2.0 recortará costes a partir del segundo semestre. El analista de BTIG cree que las 406.000 scooters eléctricos previstas para 2025 podrían dispararse hasta el millón. Bonito en el PowerPoint. En la cuenta de resultados, el EPS se hundió 60 centavos por acción, 24 centavos por debajo del consenso. La mejora del margen, por cierto, proviene sobre todo de coches más caros, no de una hoja de costes más delgada.

Wall Street coloca a VinFast en el cajón de los “penny stocks con potencial a largo plazo”. Traducción: apuesta de altísimo riesgo que solo encaja en la parte más especulativa de una cartera. El ADR cotiza por debajo de los 5 dólares, un territorio donde suelen acabar los títulos que prometen milagros y entregan espejismos.

La clave no es cuántos vehículos vende, sino cuánto dinero pierde al hacerlo. La pérdida bruta por unidad se redujo a mitad, sí, pero seguimos hablando de números rojos. Hasta que la compañía no demuestre que puede fabricar un coche sin regalarlo, los flujos de caja seguirán evaporándose. Y los inversores que entren ahora estarán financiado, de facto, una campaña de penetración de mercado con sus propios ahorros.

La moraleja: crecimiento a precio de regalo es un oxímoron. Si VinFast cumple su guía de 2026, habrá valido la pena el sufrimiento. Si no, el NASDAQ tiene una cita con otro fantasma de 5 dólares.