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Confianza: no es creer, es hacer (y fallar)

Olvídese de los mantras de autoayuda y las sesiones de visualización. La verdadera confianza no se construye con pensamientos positivos, sino con la persistencia ante la adversidad. Así lo afirma Dan Rosenfeld, psicólogo y campeón de tenis de mesa, quien desmantela el mito de la confianza innata y nos ofrece una receta más pragmática: actuar a pesar del miedo.

La confianza como músculo, no como sentimiento

Rosenfeld, quien nació con parálisis cerebral y ha superado innumerables desafíos, nos recuerda que la confianza no es un estado mental, sino una habilidad que se forja con la práctica. Su trayectoria, que incluye ser comediante improvisado, coach de citas y artista marcial, es un testimonio de esta filosofía. “Desarrollar confianza real no es ser más ruidoso, sino estar más arraigado en quien eres”, explica Rosenfeld.

Pero, ¿cómo se traduce esto en la práctica? La clave reside en abrazar la incomodidad. Rosenfeld, autor de “The Confidence Equation”, argumenta que la creencia de que debemos sentirnos listos antes de actuar es una falacia. La verdadera confianza se construye en los momentos de incertidumbre, cuando nos atrevemos a lanzarnos a pesar del miedo. Es, en esencia, aprender a convertir los fracasos en combustible, no en un freno.

Vulnerabilidad, el arma secreta

La imagen del líder confiado suele asociarse con la perfección, con un control absoluto de la situación. Rosenfeld desmonta esta idea, señalando que la autenticidad, la honestidad y la autoconciencia son los verdaderos pilares de la confianza. “La gente no confía en la perfección, confía en la humanidad”, subraya. Mostrar nuestras vulnerabilidades, admitir errores y ser transparentes crea una conexión genuina que inspira confianza en los demás.

El rechazo, una constante en cualquier ámbito, no debe ser visto como un golpe personal, sino como una oportunidad de aprendizaje. Rosenfeld insta a dejar de preguntarnos “¿Cómo evito el rechazo?” y a empezar a preguntarnos “¿Cómo puedo ser más fuerte gracias a él?”. La resiliencia, entendida como la capacidad de adaptarse y crecer a partir de los contratiempos, es un factor determinante en la construcción de una confianza duradera.

Soft skills: la ventaja competitiva

Mientras que la experiencia técnica puede abrirnos una puerta, son las habilidades blandas – la comunicación efectiva, el juicio crítico, la empatía – las que nos permiten prosperar. James Papadopoulos, cabeza de las Américas en Fitch Learning, enfatiza la importancia de practicar estas habilidades, buscar feedback y perfeccionar constantemente nuestra capacidad de relacionarnos con los demás. En un entorno laboral cada vez más dinámico y disruptivo, la adaptabilidad y la capacidad de aprendizaje continuo son esenciales.

Mark Dixon, CEO de International Workplace Group, añade que la preparación y la capacidad de improvisación son también elementos clave para proyectar confianza. “Conocer nuestros objetivos, anticipar posibles obstáculos y estar dispuestos a adaptarnos a lo inesperado nos permite actuar con solidez y seguridad.

En definitiva, la confianza no es un don, sino una conquista. Se forja en el fragor del combate, con cada fracaso superado y cada desafío enfrentado. La fórmula es simple: actuar, aprender y repetir.