Conflicto irán-ee.uu.: el mercado laboral estadounidense sufre un golpe silencioso

El conflicto entre Estados Unidos e Irán está erosionando silenciosamente el mercado laboral estadounidense, según una reciente estimación de Goldman Sachs que proyecta una caída de 10.000 empleos mensuales a lo largo del año. El impacto, especialmente palpable en sectores como la hostelería, el comercio minorista y los hoteles, revela una vulnerabilidad insospechada.

El precio del petróleo y la pérdida de empleos

Goldman Sachs, a través de su economista Pierfrancesco Mei, ha delineado un escenario preocupante: el aumento de los precios del petróleo, impulsado por las interrupciones en el Estrecho de Hormuz, se traduce en una reducción del crecimiento de la nómina y, consecuentemente, en la pérdida de puestos de trabajo. Las previsiones del banco apuntan a un promedio de 105 dólares el barril de Brent en marzo, un pico de 115 dólares en abril y una gradual disminución a 80 dólares en el cuarto trimestre, siempre y cuando las restricciones en el Estrecho de Hormuz persistan durante aproximadamente seis semanas.

Pero el escenario más pesimista, en el que el conflicto se agudiza, podría llevar el precio del crudo a alcanzar los 140 dólares por barril, o incluso los 160 dólares. La falta de una resolución inminente en el conflicto Irán-EE.UU., a pesar de las urgencias expresadas por el expresidente Trump, subraya la gravedad de la situación.

Gen z en la primera línea

Gen z en la primera línea

La distribución de las pérdidas no es uniforme. Goldman Sachs identifica al sector de la hostelería y el comercio minorista como los más afectados, con la pérdida de alrededor de 5.000 empleos mensuales en el primero y 2.000 en el segundo. La lógica es simple: cuando los precios de la energía se disparan, los consumidores reducen primero los gastos discrecionales -vacaciones, cenas fuera, compras impulsivas- manteniendo, sin embargo, los pagos esenciales. Esta dinámica castiga especialmente a la generación Z, que, tras un período de estancamiento en sus gastos, ha superado en crecimiento a los Baby Boomers gracias al descenso de los alquileres y el aumento salarial del 9% anual. Sin embargo, el aumento del precio de la gasolina –un 26% en el último trimestre de marzo– podría frenar esta recuperación, dejando a esta generación en una situación aún más vulnerable.

Un colchón cada vez más fino

Un colchón cada vez más fino

A pesar de que la Economía estadounidense es más resiliente a los shocks petroleros que en los años 70, gracias a la menor dependencia del consumo y al auge del shale, el margen de maniobra se reduce. Las mejoras en la productividad en la extracción de petróleo no se traducirán en un aumento significativo de la mano de obra, lo que limitará el estímulo para las industrias auxiliares, como la construcción de tuberías o la fabricación de maquinaria para el petróleo. El riesgo, por tanto, es que el impacto en el mercado laboral sea mayor de lo previsto.

Previsiones de desempleo

Goldman Sachs revisa sus proyecciones macroeconómicas, anticipando que la tasa de desempleo alcanzará el 4,6% en el tercer trimestre de 2026, con una contribución del 50% atribuida al shock petrolero y el resto a un crecimiento laboral que no logra seguir el ritmo de la oferta de mano de obra. Estas estimaciones, que coinciden con las del modelo FRB/US de la Reserva Federal, refuerzan la credibilidad de las previsiones. En un escenario adverso, el desempleo podría subir un 0,3%, lo que obligaría a la Fed a considerar nuevas subidas de tipos.

Un coste económico que no se puede ignorar

La guerra en Irán ya tiene un precio en el bolsillo de los trabajadores estadounidenses. Y ese precio, cada mes, se hace más evidente.