El control de los trífonos chinos se estanca: la amenaza a la cadena de suministro global sigue latente
El control de exportación de tierras raras de China, que expirará en noviembre de 2026, no ha logrado debilitar la dependencia mundial de este recurso estratégico. Según un análisis de EBC Financial Group, la suspensión de las restricciones, que ya ha pasado la mitad de su vigencia, no ha generado avances significativos en la diversificación de las fuentes.
La concentración persiste: un gigante con el cuello y el botiquín
Tras la ampliación de las restricciones en octubre de 2025, que incluyó elementos clave y disposiciones extraterritoriales, la realidad es que las medidas anteriores, implementadas en abril del mismo año, se mantienen en pie. Esto obliga a obtener licencias especiales para siete tierras raras de alto valor: samario, gadolínio, terbio, disprosio, lutecio, escandio y yttrio, junto con todos sus derivados magnéticos.
El think tank estadounidense, Foundation for Defense of Democracies, considera que esta pausa en las medidas hostiles es, en realidad, una mera contención. La base de la problemática reside en la concentración de la producción: China sigue dominando el 69,2% de la producción mundial de tierras raras, procesando “hasta el 90%” del material, desde la extracción hasta la fabricación de imanes. Fuera de China, la producción es marginal, con Estados Unidos representando el 13,1% y Australia el 7,4% del total.

Reservas concentradas: un mapa geopolítico de la escasez
Las reservas globales se estiman en 85 millones de toneladas, concentradas en China, Brasil, Australia, Rusia y Vietnam, que entre todos controlan el 78,6% del total. El cuello de botella sigue siendo el procesamiento, donde la capacidad de refinación se concentra casi exclusivamente en China, lo que impide la creación de una cadena de suministro alternativa.
Las proyecciones de Bloomberg Intelligence revelan una triste verdad: el crecimiento de la producción fuera de China será insuficiente para satisfacer la creciente demanda, que se espera que aumente un 7% anual. El incremento proyectado en la producción de neodimio-praseodimio (NdPr) fuera de China es de cuatro veces entre 2024 y 2030, pero aún así se prevé un déficit global del 36% en 2030.
Inversiones y obstáculos: la dificultad de romper el molde chino
La creciente demanda está impulsada por la transición energética, con los vehículos eléctricos y las turbinas eólicas que requieren cada vez más tierras raras. En 2025, China exportó 62,5 millones de kilogramos de estas tierras, consolidándose como el principal proveedor. Aunque en Estados Unidos y Australia se están dando pasos en la minería y el procesamiento, como lo hacen MP Materials y USA Rare Earth, y Lynas Rare Earths en Australia, la capacidad de replicar el modelo chino integrado sigue siendo un desafío formidable.
El futuro del control: tres escenarios a la vista
Ante la fecha límite de noviembre de 2026, se vislumbran tres posibles escenarios: la extensión de la suspensión, la reinstauración selectiva de controles o la reimposición total de las medidas de 2025, incluyendo las disposiciones extraterritoriales. La estrategia china se asemeja a la utilizada en el control de las exportaciones de semiconductores, extendiendo el alcance de las restricciones a productos fabricados fuera de sus fronteras.
A pesar de las inversiones, la diversificación sigue siendo un proceso gradual y costoso. China, por ahora, se mantiene como el líder indiscutible en el procesamiento y la fabricación de imanes. La fecha límite se acerca con China manteniendo sus licencias activas y las restricciones en vigor. La situación, en definitiva, nos recuerda que el control de las tierras raras sigue siendo un campo de batalla geopolítico con profundas implicaciones económicas y estratégicas. La realidad es que el mundo depende, por ahora, de la voluntad de un solo país.
