El crudo dispara un 3% y roza máximos de 2008: el estrecho de ormuz sigue clausurado
El barril vive su tercera jornada de pánico comprador. El WTI mayo se ha marcado un +3,06 % y toca los 102 $, nivel que no se veía desde el shock de marzo de 2022. La gasolina le sigue el juego: +2,48 %. Motivo: Trump avanza que «si Irán no abre el Estrecho de Ormuz pronto, la guerra se agrava» y el Pentágono ya tiene listo el despliegue de 3.500 marines. Nadie descarta un asalto a la isla de Kharg, terminal que maneja el 90 % de las exportaciones iraníes.
El suminorio de la guerra: 20 % del petróleo mundial sigue secuestrado
La AIE eleva la voz: 40 instalaciones energéticas entre Arabia Saudí, Emiratos y Omán están «severamente dañadas». Con el Ormuz virtualmente clausurado, Riad ha concedido a EE.UU. la base aérea de Rey Fahd y Abu Dabi ha cerrado un hospital de propiedad iraní. La retórica escala, pero en el agua lo que sube es el número de buques petroleros fondeados sin rumbo: 136 millones de barriles flotando a la espera de comprador, un 47 % más que la semana pasada, según Vortexa.
Mientras, OPEP+ prometió subir 206.000 barriles diarios en abril. La realidad: Irak, Kuwait y Arabia Saudí han recortado el 6 % de su bombeo porque los tanques en tierra ya desbordan. Goldman avisa: si la crisis se eterniza hasta mayo, el crudo puede superar los 150 $ que marcó en 2008.

Rusia, la otra válvula cerrada
Ucrania ha atacado 28 refinerías rusas en siete meses y seis petroleros en el Báltico desde noviembre. La última ronda de sanciones europeas entra en vigor esta semana. Resultado: Urals se cotiza con un descuento de 25 $ sobre Brent, pero aun así hay pocas cubetas disponibles. El mercado ya da por hecho que el crudo ruso seguirá fuera de juego mientras Zelenski y Moscú no cedan en Ginebra, algo que hoy parece utópico.
En el otro extremo del mundo, los inventarios de EE.UU. están un 0,6 % por encima de la media quinquenal y la producción doméstica baja a 13,65 Mbpd, lejos del récord de noviembre. El número de perforadores activos cae cinco unidades, a 409: mínimo desde 2020. La contracción de la oferta no es especulación; es física.
Con China reabriendo reservas estratégicas y Europa llenando depósitos antes del invierno, el mensaje es tosco y contundente: cada día sin Ormuz es 18 millones de barriles menos. Y los días, de momento, se cuentan por docenas.