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El déficit se dispara al 8% y los bonos se tambalean: la guerra con irán empieza a pasar factura

El Tesoro pide 200.000 millones extra para la guerra y Wall Street empieza a hacer cuentas: cada semana de combate añade 1,5 puntos al déficit y empuja el 10 años al 4,5%.

El detonante llegó la madrugada del 28 de febrero, cuando los misles cruzaron el Golfo y el petróleo se disparó 7 dólares. Desde entonces, el rendimiento del Treasury a 10 años ha escalado 38 puntos básicos y los primary dealers devolvieron el 23% de la última subasta de 3 años, el rechazo más alto desde 2010. La razión: el mercado empieza a descontar un déficit que ya no será del 5,8% en 2027, sino del 7,9% si el conflicto se alarga sólo seis meses más.

Deuda a 39 billones y cupones que pronto robarán un billón al año

La cifra habla por sí sola: el servicio de la deuda superará el gasto en defensa en 2026. Con la deuda ya en 39 billones de dólares, cada 25 puntos básicos de subida en la curva equivalen a 100.000 millones de intereses adicionales. BNP Paribas calcula que, si el Congreso aprueba el paquete suplementario de Pentágono y se devuelven los aranceles anulados por la Corte Suprema, la nueva emisión neta superará el billón anual antes de que acabe el mandato.

¿Quién absorberá ese papel? El Fed Syst ya no compra; los bancos regionales, heridos por la caída de valores en cartera, reducen exposición; y los fondos de pensiones, que en 2020 tenían una duration de 12,5 años, ya están en 8,3. El vacío lo llenan los carry traders del Medio Oriente y los hedge funds que se financian a overnight, un coctel que recuerda al verano de 2013, pero con el agravante de que ahora el REPO cotiza 30 pb por encima del RRP.

El fed, atrapado entre la inflación y la bomba fiscal

El fed, atrapado entre la inflación y la bomba fiscal

La Reserva no puede recortar: el CPI subyacente repuntó al 3,7% en marzo y los salarios siguen creciendo un 4,2%. Pero tampoco puede subir: cada 50 pb de tipos añaden 95.000 millones al coste anual de la deuda. El resultado es un stagflationary fiscal trap: inflación que no baja y déficit que no para de crecer. Dirk Willer, de Citi, avisa: «Si la curva 10-30 sigue steepening, el próximo movimiento del Tesoro será cancelar las reaberturas de 30 años y saturar el front end con bills. Eso empujaría el 3 meses al 6% y liquidaría al último comprador retail».

La última esperanza es que el shock petrolero frene la actividad y fuerce un recorte en septiembre. PIMCO, que ha cargado duration en Europa y Japón, apuesta por esa tesis; pero DoubleLine contrapone que, si el crudo se queda en 90 dólares, la brecha de ingresos por royalties compensa la caída del PIB y el primary deficit sigue sin converger. Mientras, los ETF de bonos corporativos registran salidas por tercera semana y el MOVE index toca 130, nivel que en 2022 precedió la capitulación del gilts británico.

La moraleja: la guerra ya no es un evento geopolítico; es una partida de duration que el Tesoro está perdiendo. Y cuando el mercado de deuda pierde, todos pagan el pato: desde la hipoteca a 30 años hasta la letra del tesoro que tu fondo de pensiones marca a valor razonable. La próxima subasta de 7 años, el 10 de abril, será el termómetro. Si el bid-to-cover baja de 2,3, la curva se romperá y el 10 años buscará el 5% antes de que acabe el mes. No hay put fiscal: solo queda esperar que alguien ponga precio al fin del conflicto antes de que el precio lo pongan los bonos.