El dólar se blinda mientras el oro se hunde: la tregua que no convence
El mercado respira, pero no festeja. El dólar trepa frente a todas las divisas y el oro se desploma 2 % en lo que va de semana. La razón: un susurro de negociación secreta entre Washington y Teherán que, en la práctica, es un copia-pega de propuestas ya desechadas. El 25 de marzo, intermediarios egipcios filtraron que ambas partes barajan un alto al fuego en el Golfo. El petróleo, que rozó los 90 dólares, se desinfló a 82. Los fondos de cobertura, que llevaban semanas comprando guerra, corrieron a vender.
El plan americano que irán ya tiró a la papelera
El documento que circula por los despachos de Viena contiene tres cláusulas que Teherán rechazó en 2023: congelar el enriquecimiento al 60 %, entregar uranio en exceso a Rusia y aceptar inspecciones sin aviso. A cambio, EE.UU. ofrece desbloquear 10 000 millones en fondos congelados en Omán y Corea del Sur. Iran responde con su carta magna: control total del estrecho de Ormuz y retirada de los portaaviones USS Eisenhower y USS Roosevelt del Golfo. Riad y Abu Dhabi ven esa petición como un golpe de Estado marítimo. La negociación, entonces, arranca muerta.
El Banco Central de Irán, por boca de su vicegobernador, Peyman Pakmehr, lo adelantó en una conferencia off-the-record en Dubái: «No vamos a negociar lo que ya es nuestro». El mercado lo entendió al instante. Los futuros del crudo para diciembre pasaron de 89 a 75 dólares en 48 horas. El oro, que había tocado máximos de 2 450 dólares la onza, cayó a 2 180. El dólar index saltó del 103 al 105,2. La volatilidad implícita del EUR/USD bajó del 12 % al 9 %, algo que no se veía desde la trampa de liquidez de 2021.

Boe contra fed: la guerra de tasas que no llega
Mientras el conflicto se enfría en el papel, la guerra de tasas se calienta en Londres. La inflación británica se quedó en el 3 % en febrero y el swap a 3 meses ya da un 70 % de probabilidad a una subida en mayo. El mercado descuenta tres incrementos este año que llevarían el tipo al 4,5 %. El cable (GBP/USD) se aferra al rango 1,32-1,345 sin rumbo. El 23 de marzo, un pico de volumen en 1,3425 fue absorbido al cierre por bancos noruegos que cubrían dividendos. Ahora, la resistencia de 1,345 actúa como techo de cristal.
En Washington, la Fed calla. La probabilidad de dos subidas antes de diciembre se hundió al 5,8 %, según CME FedWatch. El próximo punto de inflexión será el NFP del 3 de abril. Si repite la debacle de marzo (175 000 empleos), la curva de swaps anticipará recortes. El dólar-canadiense, por su parte, toca máximos de dos meses por encima de 1,38 a pesar de que el crudo sube. La correlación petróleo-loonie se rompió: la inflación canadiense está en 2,1 % y el desempleo trepó al 5,8 %. El Banco de Canadá tiene margen cero para acompañar a la Fed.
La conclusión es tozuda: el mercado ha descontado una tregua que no existe. Mientras el estrecho de Ormuz siga siendo el tablero de ajedrez de tres flotas —iraní, estadounidense y saudí—, el precio del petróleo será un globo de oxígeno para la negociación. El oro, ese refugio traicionero, ya no compra guerra; vende paz. Y el dólar, fiel a su leyenda, gana cuando todos mienten. La próxima semana, si el USS Eisenhower zarpa hacia el Mar Rojo, el crudo volverá a 90 y el oro recuperará 100 dólares en una sesión. Hasta entonces, la única certeza es que alguien está apostando a que la guerra continúa… y otro a que la paz es solo un cuento para dormir inversores.