El oro revive 4% en medio del infierno: hormuz cerrado y bancos centrales vendiendo
El oro recuperó 4,1% este viernes y se coló por encima de los 4.550 dólares la onza, su primer avance semanal desde que el conflicto Israel-Irán estalló el 28 de febrero. La subida llega tras un desplome del 15% en tres semanas que ha convertido al metal en un activo de riesgo más que en refugio.
Por qué el oro se comporta como una acción tecnológica
La lógica tradicional se rompió en cuanto las bombas alcanzaron instalaciones nucleares iraníes. El oro, que suele brillar cuando el petróleo dispara, ahora se mueve al unísono con el Nasdaq. La razón: el crudo por encima de 120 dólares obliga a la Reserva Federal a mantener tipos altos para sofocar la inflación, y eso castiga a los activos sin yield. El oro no paga cupón; pierde fuelle.
El viernes, sin embargo, los fondos de momentum entraron a comprar el dip. Pero el alivio dura lo que un suspiro: el Estrecho de Ormuz sigue cerrado al 80% del tráfico habitual y el dólar gana terreno. La última subida del Bloomberg Dollar Spot Index (+0,2%) deja en evidencia que el metal no tiene cola que levante si la divisa sigue fuerte.

Turquía vendió 60 toneladas y otros bancos centrales la imitan en silencio
Lo que nadie cuenta es que el verdadero vendaval viene desde Ankara. El Banco Central de Turquía desmontó 60 toneladas mediante swaps en apenas catorce días, unos 8.000 millones de dólares que salieron por la puerta de servicio. La operación pasó desapercibida porque se contabilizó como "préstamo", pero el oro ya no está en las bóvedas.
Daniel Ghali, estratega de TD Securities, avisa: "Turquía ha sido la más ruidosa, pero los importadores netos de energía del Golfo están haciendo lo mismo para cubrir obligaciones en dólares". La cifra habla por sí sola: si Arabia Saudita o Egipto siguen el ejemplo, se evaporaría el 12% de las compras oficiales anuales que han sostenido el rally de 2024-25.
El oro, en definitiva, se ha quedado sin sus dos pilares: tipos bajos ni petróleo caro le sirven, y ahora tampoco cuenta con el respaldo incondicional de los bancos centrales. Spot cerró en 4.515 dólares, pero el sesgo sigue siendo bajista mientras el Estrecho de Ormuz siga sembrado de minas y los bancos centrales conviertan lingotes en liquidez para pagar facturas de crudo.
