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El petróleo desafía la guerra: ¿es este el fin de la escalada de precios?

A pesar de la persistente tensión en Oriente Medio, los precios del petróleo se desploman esta semana, una anomalía que ha desconcertado a los mercados. La aparente calma, impulsada por las declaraciones del Presidente Trump sobre un posible pronto fin del conflicto, ha eclipsado la realidad de la inestabilidad geopolítica, dejando a los inversores con la incertidumbre sobre qué esperar.

La caída: ¿un espejismo ante la tormenta?

El crudo Brent se cotiza ahora en 107,98 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) se sitúa en 94,12 dólares. Una caída significativa, especialmente si consideramos que el Brent superaba los 111 dólares el lunes y el WTI, los 98. Pero la cifra habla por sí sola: a pesar de esta corrección, ambos referentes se mantienen en niveles considerablemente superiores a los del inicio de año, lo que sugiere que la subida podría tener más recorrido, incluso si la paz llega pronto.

Pero hay un detalle que no se está considerando plenamente: la volatilidad inherente a estos escenarios. Según analistas de ING, el mercado está operando más en función de la duración del conflicto que de las noticias puntuales. Priyanka Sachdeva, de Phillip Nova, lo resume a la perfección: “A pesar de los rumores de desescalada, el petróleo cotiza en función de la longevidad de la guerra, no solo de los titulares.”

El riesgo latente: infraestructura y el impacto en la economía

El riesgo latente: infraestructura y el impacto en la economía

La amenaza real reside en cualquier daño directo a la infraestructura petrolera o en una escalada prolongada del conflicto. En ese caso, los mercados reaccionarían con rapidez, elevando los precios de forma abrupta. ING ha presentado tres escenarios, con el más probable asumiendo un fin rápido de las hostilidades y, por tanto, sin alteraciones estructurales en el mercado. Sin embargo, si este escenario se frustra, las consecuencias podrían ser graves, impactando negativamente en la Economía global.

Lo que nadie cuenta es que, según ING, se trata de un “shock de oferta, que empuja la inflación al alza y plantea nuevos desafíos a los bancos centrales.” El conflicto ha reducido la oferta en aproximadamente 11 millones de barriles diarios, aunque algunas estimaciones elevan esa cifra hasta los 14 millones si la situación se prolonga. Esta escasez ya está obligando a medidas de austeridad en algunos países asiáticos, y Australia se enfrenta a una escasez de combustible debido a la falta de reservas estratégicas.

La situación es delicada. La tranquilidad actual podría ser engañosa y los mercados deben estar preparados para una corrección brusca si la situación en Oriente Medio se deteriora. El petróleo, como siempre, seguirá dictando las reglas del juego.