El petróleo dispara otro 12% y wall street olvida la corrección
El barril de Brent tocó los 116 dólares en la apertura asiática y no miró atrás. La guerra en Irán se ha vuelto una telenovela sin pausa publicitaria: más soldados de EE.UU. aterrizando en Jordania, los hutíes lanzando drones desde Yemen y, para colmo, Donald Trump barajando un golpe de teatro para confiscar el uranio de Teherán.
Oro por encima de 4.500 dólares: el refugio ya no es opción
Los fondos de pensiones noruegos, que hace una semana reían con la caída del oro, ahora se lo comen con patatas. El metal amarillo encadena cuatro semanas de bajones, pero este lunes despertó y perforó los 4.500 dólares la onza. La renta variable respira: el Dow abre con un +2,3% tras tocar territorio de corrección la semana pasada. La explicación es tan cínica como vieja: si el petróleo sube, las bolsas se olvidan del petróleo y miran las cuentas de Exxon.
El Tesoro a 10 años se desploma por debajo del 4,4%. Los bonos no piden heroísmo: solo buscan cobijo ante la posibilidad de que el conflicto se cronifique y la Fed tenga que elegir entre frenar la inflación o evitar la recesión. Los traders ya descartan otro ajuste de tipos en junio; el dinero barato vuelve a ser el plan B.

El suministro se tensa y europa mira al mediterráneo
Los inventarios de crudo en Cushing han bajado un 18% desde enero. Arabia Saudí mantiene el grifo casi cerrado y la producción rusa sigue bajo el techo impuesto por las sanciones. El resultado: el diferencial entre el contrato de mayo y el de julio se dispara hasta los 9 dólares, un contundente voto de falta de confianza al próximo verano.
En València, las refinerías ya negocian contingentes de crudo kazajo por si el estrecho de Ormuz se convierte en un parquing de portaaviones. El coste del transporte marítimo se ha triplicado; un suezmax que hace quince días costaba 35.000 dólares diarios ya ronda los 110.000. La factura la pagará el surtidor, y el surtidor la trasladará a tu bolsillo.
La última vez que el petróleo se metió en triple dígito, la economía global necesitó tres años de austeridad para digerirlo. Ahora la deuda pública es 20 puntos mayor y el ahorro familiar brilla por su ausencia. El mercado quiere creer que la tecnología y la energía nuclear salvarán el día; pero mientras, el barril sigue subiendo y nadie se atreve a ponerle techo. El viernes cerró en 107 dólares; este lunes ya huele a 120.