El petróleo roza los 100 dólares y wall street se tambalea: la guerra de irán empieza a facturar
Wall Street abrió la semana con el pie izquierdo. El S&P 500 cerró con un -0,4 %, el Nasdaq se dejó un -0,7 % y solo el Dow Jones logró mantenerse a flote (+0,1 %). La culpa no fue la inflación ni la Fed. Fue Trump. Una frase suya —«controlaremos el petróleo de Irán indefinidamente»— disparó el crudo WTI por encima de los 100 dólares por barril por primera vez desde 2022. La factura ya llega a los surtidores: la gasolina roza los 4 dólares el galón y el diésel marca récord en la Costa Oeste.
El chantaje energético empieza a doler
Desde que estalló el conflicto, los estadounidenses han pagado 8.000 millones de dólares extra en gasolina. El promedio nacional se detuvo en 3,99 $, pero en California el diésel ya cuesta 7,36 $. El transporte por carretera, la logística, la agricultura: todo sube. Y lo que sube no baja. Patrick De Haan, de GasBuddy, avisa: la presión alcista no tiene freno a la vista. Los analistas revisan al alza sus previsiones para todo 2026.
El petróleo ya no es solo un commodity; es un arma. Y Washington acaba de cargarla.

Powell avisa: la confianza también infla
El presidente de la Fed, Jerome Powell, intervino ayer en Harvard para recordar algo que los inversores prefieren olvidar: la inflación empieza en la cabeza. «Si las expectativas se desancoran, la inflación real las sigue», advirtió. La guerra de Irán puede ser un shock de oferta, pero si los consumidores y empresas creen que los precios seguirán subiendo, la espiral se enciende. Y la Fed, entonces, tendrá que responder. De momento, los tipos se mantienen en «buen lugar», pero Powell ya avisó: vigilará «obsesivamente» el sentimiento.
El lado k de la economía: motos de 165.000 $ agotadas
Mientras el diésel estrangula transportistas, Ducati vendió en horas las 100 unidades de su Superleggera V4 Centenario: 165.000 dólares por una moto de calle. La brecha se llama K: abajo, recortes y gasolina a 7 $; arriba, coleccionismo sobre ruedas. El mercado lo celebra: los activos de lujo resisten. El resto, aprieta los dientes.
¿Y ahora qué?
La agenda se llena de riesgos. Mañana llegan Nike y su trimestre, la confianza del consumidor y el JOLTS de empleo. Pero los ojos siguen en el Golfo. Si el crudo se cuela en cada etiqueta de supermercado, la Fed puede ser la siguiente en romper filas. Wall Street ya no discute si habrá recesión; apuesta por cuándo la habrá si el barril se queda en 110 $. La guerra, al fin, cotiza en bolsa. Y no hay hedge que la cubra.