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El petróleo toca 100 $ y wall street se encoge: la guerra en irán ya cobra factura en los mercados

Wall Street abrió la semana con el peor sabor de boca desde 2022: el barril superó los 100 dólares y los índices se tirón abajo. El S&P 500 cedió un 0,75 %, el Dow apenas se agarró al -0,21 % y el Nasdaq 100 se dejó un 1,18 % en la primera sesión donde el crudo volvió a escribir la agenda. La culpa no es del dato, es del humo que sale del Estrecho de Ormuz.

El petróleo se lleva por delante la tesis de desinflación

El cierre por encima de los 100 $ del Brent es la primera vez desde agosto de 2022 y llega cuando el Pentágono ya tiene 3 500 marines desplegados en el Golfo. El objetivo: Kharg Island, el terminal que maneja el 90 % de las exportaciones iraníes. Trump lo dejó claro en la entrevista del domingo: «Vamos a quedarnos con ese petróleo». El mensaje disparó los contratos futuros de crudo y hundió la esperanza de un recorte de tasas en abril: los swaps ahora solo le dan un 3 % de probabilidad a un hike de 25 pb, pero la verdadera lectura es que la Reserva Federal ya no controla el precio del dinero, lo hace el Estrecho de Ormuz.

El cerebro del mercado lo entendió en cero coma: los bonos del Tesoro a 10 años se desplomaron 9,7 puntos básicos hasta el 4,33 %, su nivel más bajo en tres semanas. La gente no busca rentabilidad, busca refugio. Ni siquiera la manufactura de Texas, que se hundió a -0,2 cuando se esperaban 2 puntos positivos, logró distraer al algoritmo que ya solo ve barcos incendiándose en el Medio Oriente.

Chipmakers y viajes al vacío: los perdedores del día

Chipmakers y viajes al vacío: los perdedores del día

Mientras el crudo subía 2 %, el sector semiconductor parecía cotizar en otro planeta. Western Digital se dejó un 5 %, Micron otro 4 % y ASML se sumó al -2 % que arrastran los grandes del AI desde que el conflicto empezó a meterse en los cables de fibra que cruzan el Golfo. La lógica es fría: si el petróleo encarece la logística y el agua del Golfo se convierte en zona de guerra, los chips no llegan. La única excepción: United Therapeutics, que saltó un 13 % tras demostrar que su fármaco para la fibrosis idiopática le gana al placebo. La salud siempre vende, incluso en guerra.

En el lado de los commodities, Alcoa sacó ventaja: +11 % cuando Irán bombardeó plantas de aluminio en Kuwait y Omán. La cadena de valor del metal ligero ya se había preparada para el peor escenario desde que los drones empezaron a dibujar fuego en el cielo persa.

Europa y asia miran con recelo el tablero que ee.uu. ha armado

El Euro Stoxx 50 se salvó con un tímido +0,28 % gracias a que el BCE aún no ha perdido la paciencia: los mercados le dan un 52 % de probabilidades a un nuevo aumento de tipos el 30 de abril. En Fráncfort, el bund alemán bajó al 3,039 % y en Londres el gilt se dejó 4,6 puntos básicos, confirmando que el viejo continente apuesta por frenar la inflación antes que aplacar la recesión. En Asia, el Nikkei se hundió un 2,79 % hasta mínimos de tres meses: Japón importa el 90 % de su energía y cada dólar que gana el crudo le resta 0,3 puntos a su PIB.

El cierre asiático dejó un aviso: la guerra no es regional, es de cadena de suministro global. Y la cadena empieza en el Estrecho de Ormuz, pasa por Yokohama y termina en el NASDAQ.

¿Qué sigue? el reloj de la fed ya no marca horas, marca barriles

Jerome Powell puede insistir en que las expectativas de inflación están «ancladas», pero el mercado lee otra cosa: el riesgo geopolítico ya es el factor dominante. Goldman Sachs recalculó: si Ormuz sigue cerrado hasta marzo, el crudo puede superar los 150 $, récord de 2008. El IEA ya advirtió que más de 40 instalaciones energéticas en nueve países están «severamente dañadas». La cuenta es simple: por cada 10 $ de aumento en el petróleo, la inflación global sube 0,3 puntos. Y la Fed no puede bombardear un pozo petrolífero.

Wall Street termina la sesión mirando el mapa de Medio Oriente más que el de la curva de rendimiento. Porque cuando el crudo marca la pauta, ni los algoritmos más rápidos pueden recortar un misil. Y hoy, el misil ganó.