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El senado rompe el bloqueo y deja a ice fuera del presupuesto: la victoria de los demócratas que desata la furia republicana

El Senado aprobó la madrugada del viernes un acuerdo exprés para reabrir el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y poner fin al cierre parcial que desde el 14 de febrero dejó a 61.000 empleados del TSA sin sueldo. El punto de fricción: ICE y la Patrulla Fronteriza quedan fuera de la partida. La jugada, copiada del texto que los republicanos vetaron semanas atrás, desata un pulso inmediato con la Cámara Baja y lanza un mensaje claro a la Casa Blanca: la estrategia migratoria de Trump tiene límite en el Capitolio.

La cuenta atrás empieza ahora

El pacto llega horas después de que el presidente anunciara un decreto para pagar con fondos extraordinarios a los agentes de seguridad aeroportuaria. La maniobra, interpretada en Washington como un intento de robar iniciativa a los demócratas, quedó desinflada cuando el líder de la mayoría senatorial, Chuck Schumer, llevó al pleno la misma propuesta que su bloque había defendido desde enero: financiar todo el DHS menos ICE y Border Patrol hasta que se acepten reformas judiciales y se prohíban los arrestos con agentes encapuchados.

La votación fue unánime, 100-0, un gesto teatral que esconde la guerra interna. Los republicanos, que hasta el miércoles rechazaban cualquier fragmentación del presupuesto, capitularon ante la presión de los gremios aéreos y la imagen de colas kilométricas en Miami, Atlanta y Chicago. El mensaje de la bolsa fue inmediato: Southwest, United y American caían más de 1 % en premercado, mientrasDelta repuntaba un leve 1 %. Los inversores no celebran la incertidumbre, aunque respiran ante la perspectiva de que los mostradores vuelvan a llenarse de personal.

480 Renuncias que pesan en la balanza

480 Renuncias que pesan en la balanza

La cifra habla por sí sola: 480 agentes del TSA han presentado la dimisión desde San Valentín, cuando empezó el cierre. La cifra es diez veces superior a la tasa habitual de rotación mensual. Ha Nguyen McNeill, la administradora interina, lo dejó caer en su comparecencia ante el Congreso: “Estamos al 95 % de plantilla esencial, pero la moral está por el suelo”. Traducción: los que quedan hacen horas extra sin cobrar y los que se van no vuelven.

La Casa Blanca ya prepara la contraofensiva. Fuentes del ala legislativa anticipan que la línea dura migratoria volverá al centro del discurso de campaña: “No vamos a regalar la seguridad de la frontera por un par de puntos en la bolsa”, murmuró un asesor republicano que pidió anonimato. El problema es que el daño económico ya está hecho: el sector aerocomercial acumula un desplome del 9 % en lo que va de año, con Grupo Aeroméxico liderando las caídas, -37 %, y American Airlines rozando el -30 %.

La pelota ahora está en el tejado de la Cámara Baja, donde el speaker Mike Johnson puede someter el texto a votación este mismo viernes. Si lo frena, el cierre se restringe pero no desaparece; si lo aprueba, ICE se queda sin fondos nuevos y Trump tendrá que buscar vías ejecutivas para mantener sus redadas. Wall Street no ha decidido aún si la noticia es un respiro o una nueva grieta. Lo único seguro es que la línea de seguridad del Aeropuerto LaGuardia ya no será el escenario perfecto para un nuevo capítulo de esta guerra presupuestaria.