El trigo se dispara en chicago y deja a los cortos corriendo: 26 centavos en una semana

Los futuros de trigo terminaron el viernes como un cohete desigual: mientras el SRW de Chicago apenas si se movió, el HRW de Kansas y el spring wheat de Minneapolis apuntalaron sus precios con subidas de hasta 6 ¼ centavos. El contrato mayo en Kansas acumula un +26 ¢ en cinco días, la mayor escalada semanal desde diciembre.

El sur de ee.uu. se seca y el mercado lo siente

La lluvia prometida para la región SRW no tranquiliza a nadie: el mapa acumulado de NOAA para los próximos siete días deja fuera al Southern Plains, donde el estrés hídrico empieza a ser fotografía de desierto. Con el 99 % de la cuota de exportaciones del USDA ya vendida —24,25 millones de toneladas, un 15 % más que hace un año—, cualquier sobresalto climático se traduce en pago al contado.

Los especuladores lo adivinaron. En Chicago recortaron su posición corta hasta dejarla en apenas 2.234 contratos netos, el nivel menos bajista desde julio de 2022. En Kansas, siguen largos, aunque redujeron 1.021 contratos: aún así, mantienen 9.705 lotes apostando a que la sequía no cede.

Menos hectáreas y más granos en silo

Menos hectáreas y más granos en silo

El martes llega el Prospective Plantings y el consenso apunta a 44,79 millones de acres de trigo, 544.000 menos que la campaña pasada. Pero hay un detalle que nadie cuenta: los Grain Stocks que se publican el mismo día se estiman en 1.310 millones de bushels, 73 millones por encima del año previo. Menos siembra, más inventario. La ecuación solo se sostiene si el clima juega sucio.

Argelia, mientras tanto, compró 690.000 t la semana pasada. Y la francesa FranceAgriMer mantiene su trigo de invierno en un 84 % bueno/excelente, sin un punto de variación. En el Mediterráneo se fía más de la cuota rusa que de la lluvia estadounidense.

Los cierres del viernes hablan por sí solos: mayo en Chicago se quedó en $6,05, plano; pero en Kansas cerró en $6,32 ¾, con un avance de 6 ¢, y en Minneapolis tocó $6,48 ¼, +3 ¼ ¢. La dispersión entre parques refleja que el trigo ya no se negocia como commodity: se cotiza como apuesta meteorológica.

Con el 100 % de ventas ya a la vuelta de la esquina, el mercado solo espera la chispa de un informe bajista —o un frente de tormentas que nunca llega— para volver a encender la mecha. Los cortos, por ahora, corren.