El 'vende américa' era un mito: los datos lo desmontan
La narrativa tenía todos los ingredientes para triunfar en los medios financieros: aranceles desproporcionados, ataques directos a la Reserva Federal y un presidente dispuesto a dinamitar décadas de ortodoxia económica. El llamado «Sell America trade» —la tendencia supuesta de inversores internacionales a deshacerse simultáneamente de acciones, bonos y dólares estadounidenses— se convirtió en el fantasma favorito de los analistas durante meses. Pero los fantasmas, ya se sabe, no suelen aparecer cuando se les invoca.
Los números que nadie quería ver
Torsten Slok, economista jefe de Apollo Global Management, se tomó la molestia de contar. Solo 17 días en 2025 registraron ventas simultáneas de acciones, bonos y dólar estadounidense. En lo que va de 2026, apenas nueve. Con aproximadamente 252 jornadas bursátiles al año, esos números no sostienen ninguna tendencia global, por mucho que los titulares insistieran en lo contrario. «Estados Unidos sigue siendo la economía más dinámica e innovadora del mundo, ofreciendo los mejores y más estables retornos para inversores nacionales e internacionales», escribió Slok en el blog de Apollo. Una conclusión que, vista la arquitectura del mercado global, resulta difícil de rebatir.

El peso real de estados unidos en los mercados mundiales
Las acciones estadounidenses representan aproximadamente dos tercios de la capitalización bursátil global, según LPL Financial. El mercado de bonos del país supera los 51 billones de dólares, cerca del 40% del total mundial. Y el dólar, pese a haber cedido algo de terreno frente a otras divisas en las últimas décadas, sigue siendo más utilizado que todas las demás monedas juntas, según datos del Fondo Monetario Internacional. Ese es el tamaño real del tablero. Abandonarlo de forma coordinada no es una estrategia; es una fantasía logística.
La guerra en Oriente Medio añadió otro giro al relato: algunos analistas especularon con que el conflicto y la subida de los precios energéticos empujarían a los inversores globales de vuelta hacia activos estadounidenses como refugio. Lo que los datos muestran es más prosaico: probablemente nunca se fueron de forma significativa.

Diversificar sigue siendo inteligente, aunque por otras razones
Dicho todo esto, la recomendación de mantener una parte del portafolio en acciones internacionales no pierde vigencia. No porque Estados Unidos vaya a desplomarse, sino porque cuando sus valoraciones se estiran —y en los últimos años se han estirado mucho respecto a los beneficios empresariales— los mercados internacionales ofrecen precios comparativamente más atractivos. La diversificación geográfica no es una apuesta contra América. Es aritmética básica.
El «Vende América» fue, ante todo, un relato periodístico que encontró terreno fértil en la incertidumbre política. Los mercados, imperturbables, siguieron su lógica. 17 días no hacen una tendencia. Hacen un titular.