Gasolina por las nubes: irán dispara los precios a $4 el galón
El golpe a la cartera del consumidor estadounidense se ha materializado: la gasolina supera ya los 4 dólares el galón a nivel nacional, una escalada alimentada por la creciente tensión con Irán. El mercado, presa de los nervios, reacciona a cada movimiento en Oriente Medio, y el bolsillo del ciudadano lo está pagando caro.
El petróleo se desboca tras los ataques y las amenazas
Según datos de GasBuddy y AAA, el precio promedio nacional para la gasolina regular se sitúa en 4,018 dólares, con opciones de mayor octanaje superando los 4,90 dólares. Un incremento de casi 1,06 dólares, o un 36%, desde finales de febrero, cuando las tensiones se intensificaron tras los ataques conjuntos de EE. UU. e Israel a objetivos iraníes. El crudo WTI, por su parte, ha escalado hasta los 102,88 dólares el barril, reflejando la incertidumbre y el temor a una interrupción del suministro.
Pero hay un detalle que agrava aún más la situación: un ataque a un petrolero en Dubai, según Kuwait, ha añadido combustible al fuego, elevando los precios en la apertura de los mercados asiáticos. El Estrecho de Ormuz, ese cuello de botella estratégico para el transporte de petróleo, se ha convertido en el epicentro de la preocupación, con Irán restringiendo el paso y apretando el grifo del suministro.

¿Alivio temporal o solo un parche?
La administración Trump ha intentado mitigar el impacto, implementando una suspensión de la Ley Jones que permite el uso de buques extranjeros para transportar combustible. Sin embargo, los analistas son escépticos sobre la efectividad de esta medida a corto plazo. La cifra habla por sí sola: la política, más que un escudo, parece un parche.
La situación ha encendido las alarmas entre los consumidores, ya asediados por una inflación generalizada, y se ha convertido en un tema central en el debate político de cara a las elecciones de noviembre. Powell, el presidente de la Reserva Federal, ha advertido sobre un posible “nuevo shock energético” sin prever su magnitud, una declaración que refleja la profunda inquietud que se respira en los mercados.
Y mientras tanto, el precio de la gasolina sigue ascendiendo. La promesa de Trump de reducir los precios y aumentar la producción nacional se ha topado con la realidad geopolítica, un laberinto de tensiones que parecen no tener fin. La volatilidad del mercado y las incertidumbres geopolíticas dibujan un panorama incierto, donde el precio del combustible podría seguir subiendo antes de encontrar un techo.