Intuitive machines: ¿la próxima apuesta lunar o un aterrizaje forzoso?
El sector espacial, dormido durante años, ha despertado de golpe. Tras el reciente y exitoso lanzamiento de Artemis II por parte de la NASA y la sorprendente noticia del próximo estreno en bolsa de SpaceX, los inversores buscan frenéticamente las próximas oportunidades. Intuitive Machines (LUNR), una empresa especializada en la construcción de módulos de aterrizaje lunar, se encuentra ahora bajo el foco de atención, pero ¿está preparada para el despegue o se estrellará contra la realidad?
La promesa de la economía lunar: un backlog abultado, pero ¿dónde está el dinero?
Los resultados de 2025 de Intuitive Machines no son precisamente deslumbrantes. La compañía reportó unos ingresos de 210,1 millones de dólares, lo que representa un descenso del 7,9% interanual. Sin embargo, la cifra oculta una realidad más compleja: un backlog de 943 millones de dólares y un margen bruto que se expandió hasta el 19%. De cara a 2026, la empresa proyecta ingresos entre 900 millones y 1.000 millones de dólares, con un EBITDA ajustado positivo. Un salto considerable, impulsado en parte por la reciente adquisición de Lanteris y KinetX, que amplían su exposición al sector de defensa y seguridad nacional.
La clave está en la conversión de ese backlog en ingresos reales. Intuitive Machines espera convertir entre el 60% y el 65% de su cartera actual el próximo año. Y la NASA ha dado un empujón: en marzo, la empresa se hizo con un encargo de 180,4 millones de dólares para su quinta misión lunar, utilizando el nuevo y más grande módulo de aterrizaje Nova-D, que transportará siete cargas útiles, incluyendo un rover australiano y tecnología de Honeybee Robotics, al polo sur lunar.

Rocket lab vs. intuitive machines: un análisis comparativo
Para entender el potencial de Intuitive Machines, es fundamental compararla con sus competidores. Rocket Lab (RKLB), por ejemplo, generó 601,8 millones de dólares en ingresos en 2025, un aumento del 38%, y mantiene un backlog de 1.850 millones de dólares. Su margen bruto se sitúa en un sólido 44,3%, y su capitalización bursátil asciende a 38.740 millones de dólares, considerablemente superior a los 5.140 millones de dólares de Intuitive Machines. A pesar de su valoración más alta, Rocket Lab parece ofrecer una mayor madurez y estabilidad.
Intuitive Machines, sin embargo, opera con un múltiplo precio/ventas por adelantado que se antoja más razonable una vez que se materialice su guía para 2026. Pero no todo son buenas noticias. La empresa aún quema efectivo, con una pérdida neta de 83,91 millones de dólares en 2025 y una pérdida por acción de 0,73 dólares. Los retrasos en las misiones espaciales, los fallos técnicos y la competencia de actores más grandes son riesgos latentes que podrían descarrilar sus ambiciones.
La reciente publicación del informe sobre cómo un simple hábito duplica los ahorros para la jubilación de los estadounidenses subraya la importancia de la disciplina y la planificación. Intuitive Machines deberá demostrar la misma disciplina en la ejecución de sus planes para justificar la confianza de los inversores.
En definitiva, Intuitive Machines representa una apuesta arriesgada pero potencialmente lucrativa en la naciente Economía lunar. Si la empresa logra cumplir sus objetivos de ingresos y mantener la expansión de sus márgenes, los accionistas podrían obtener recompensas significativas. Pero la realidad es que el espacio es implacable y el éxito no está garantizado.
La compañía, al igual que sus pares, debe sortear los obstáculos inherentes al sector espacial, con riesgos de retrasos, fallos técnicos y la amenaza constante de la competencia. La siguiente entrega de resultados será crucial para confirmar si la empresa está realmente en camino de cumplir sus ambiciosas metas. El despegue está programado, pero el aterrizaje suave dependerá de la ejecución impecable.