La cadena de suministro se desmoroza: 13 empresas de transporte quebraron en marzo

Mientras Wall Street mira al FED, la economía real sangra en silencio. Trece compañías de carga —desde microfletes de ocho camiones hasta flotillas de 45 barcazas— colapsaron en marzo bajo el peso de deudas que triplican sus activos. El Capítulo 11 ya no es una advertencia; es la nueva normalidad.

La oleada arrastra a SP Trans (Illinois), Harlow Enterprises (Virginia Occidental) y SN Transport en Puerto Rico, contratista del correo postal que movía 23 tractocamiones. Todos juraron seguir rodando bajo supervisión judicial. Papel mojado: sus pasivos superan los 45 millones de dólares y los bancos congelaron líneas de crédito hace meses.

El último eslabón también revienta

El derrame llegó al último tramo. Patriot DSP, socio de Amazon con 120 repartidores y 40 furgonetas, cerró filas. La compañía entregaba paquetes en la periferia de Dallas; ahora sus conductores buscan en LinkedIn ofertas que pagan 17 dólares la hora sin horario fijo. La moraleja: si tu cliente es Big Tech y tu margen depende de una cláusula de servicio, tu negocio es un post-it en la nevera de alguien más.

En el agua, la cosa apesta a fuel. Crosby Marine —45 empujadores y barcazas por el Mississippi— y el astillero Swiftships se sumaron a la lista. El petróleo de Texas cotiza 15 % por debajo del año pasado y el comercio intrarregional se desplomó. Con menos grano y petroquímicos que mover, los remolcadores se quedan atracados y los astilleros sin reparaciones.

El efecto dominó que nadie precifica

El efecto dominó que nadie precifica

Cada quiebra deja huecos. Los corredores de carga que contrataban a Cal Logistics y Hyse Industries ahora deben devolver adelantos que nunca llegaron. Las aseguradoras subieron primas un 30 % en el último trimestre y exigen avales bancarios que las pymes no tienen. Resultado: más parados, menos oferta y tarifas que, paradójicamente, no repuntan porque la demanda sigue flat.

La consolidación ya no es una predicción de analistas; es un desahucio en tiempo real. Los fondos buitre rondan los tribunales de Delaware con cheques listos para quedarse con flotillas a 30 centavos por dólar de valor contable. Quienes sobrevivan ganarán rutas y clientes, pero a costa de despidos masivos y contratos rebajados. La recesión del flete no toca fondo: excava.