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La fed planea reducir su balance: ¿un cambio de rumbo?

Stephen Miran, gobernador de la Reserva Federal, ha lanzado una bomba en el mercado: sugiere que la Fed podría reducir significativamente su balance de 6,7 billones de dólares, abriendo la puerta a una política monetaria más laxa de lo que muchos anticipan. La propuesta, presentada en el Economic Club de Miami, desafía la narrativa actual y plantea interrogantes sobre el futuro de la política monetaria estadounidense.

Un balance inflado, un lastre para la economía

Un balance inflado, un lastre para la economía

Miran argumenta que el tamaño actual del balance de la Fed distorsiona los mercados y limita su capacidad de respuesta ante futuras crisis. La acumulación masiva de activos, resultado de las compras de emergencia durante la pandemia de COVID-19, ha generado una situación insostenible que, según el gobernador, carece de la “imaginación” necesaria para abordarla. Es un problema que, si bien se intentó solucionar con la política de Quantitative Tightening (QT) el año pasado, ha demostrado ser más complejo de lo esperado.

El intento de reducir el balance, que implicaba dejar que los bonos maduraran sin reemplazarlos, terminó por desestabilizar las tasas del mercado monetario. La Fed, ante esta situación, se vio obligada a revertir el proceso y comenzar a recomprar deuda para calmar los mercados, un giro inesperado que ha generado dudas sobre la viabilidad de la QT a largo plazo.

Pero Miran tiene una solución: una reingeniería del sistema financiero. Propone flexibilizar la regulación de liquidez, revisar los tests de estrés bancarios y, crucialmente, desestigmatizar el uso de las facilidades de liquidez de la Fed, como las operaciones de recompra (repo) y la ventana de descuento. Además, aboga por una intervención más activa de la Fed en la gestión de la liquidez del mercado.

Según sus cálculos, estas medidas podrían permitir una reducción del balance entre 1 y 2 billones de dólares, un movimiento que, aunque gradual, tendría un impacto significativo en la economía. Esto, a su vez, podría permitir a la Fed mantener tasas de interés más bajas de lo que sería posible de otra manera.

Miran es claro: el proceso no será inmediato. “Se requerirán varios años para alcanzar los objetivos”, advierte. La clave, según su visión, es una reducción “pasiva” de la deuda, a través del vencimiento natural de los bonos, en lugar de ventas activas, para evitar perturbar aún más los mercados.

La propuesta de Miran llega en un momento delicado. Si bien la Fed ha pausado temporalmente la QT, la discusión sobre el tamaño óptimo del balance está lejos de estar zanjada. La designación de Kevin Warsh, un firme defensor de la reducción del balance, como futuro presidente de la Fed, podría acelerar la implementación de estas ideas. El camino por delante no está exento de desafíos, pero la propuesta de Miran inyecta una dosis de optimismo en un debate que hasta ahora parecía estancado.

La cifra que habla por sí sola: un balance de 6,7 billones de dólares, una cantidad que, según Miran, es una distorsión del mercado y un riesgo para la estabilidad financiera.