La fiebre de la ia eleva a nuevos máximos a nvidia e iren
La demanda de infraestructura para inteligencia artificial (IA) está disparando las cotizaciones de Nvidia e Iren, y las señales apuntan a que esta tendencia alcista está lejos de su punto máximo. La inversión en data centers impulsada por la IA se proyecta que alcance la astronómica cifra de 902 mil millones de dólares en 2029, un salto considerable desde los 334 mil millones de dólares previstos para 2025. ¿El resultado?
Nvidia: el corazón bate fuerte
Nvidia (NVDA), el gigante de las GPU, se posiciona como el proveedor indispensable para este boom. Su negocio de data centers, que ya representa más del 90% de sus ingresos, creció un impresionante 75% interanual el último trimestre. La demanda de sus GPUs Blackwell es tal que, incluso sus chips Hopper de seis años de antigüedad, se han agotado. Jensen Huang, CEO de Nvidia, estima unos 1 billón de dólares en pedidos acumulados para Blackwell y sus sucesores Rubin hasta 2027. Un número que habla por sí solo.
Pero no todo es color de rosa. El mercado de data centers ha experimentado ciclos de expansión y contracción en el pasado (2018 y 2022), y un retroceso similar podría afectar a Nvidia. Sin embargo, con una valoración de 16 veces las ganancias estimadas para el próximo año, y un crecimiento esperado de las ganancias del 38% anual, la compañía sigue siendo una jugada atractiva a largo plazo.

Iren: la energía que impulsa la revolución
No basta con los chips; necesitan energía. Y ahí es donde Iren (IREN) entra en juego. La construcción de nuevos data centers exige una cantidad masiva de electricidad, y Iren se encuentra en una posición privilegiada para satisfacer esa demanda. La empresa ya ha asegurado más de 4.5 gigawatts de energía, y su enfoque verticalizado – desde el diseño hasta la construcción y operación de data centers – le permite cumplir con los plazos de entrega, algo crítico para las grandes tecnológicas.
Iren cuenta con un contrato de 9.700 millones de dólares con Microsoft, y pronostica unos ingresos anuales recurrentes de 3.400 millones de dólares para finales de 2026. Si bien la valoración actual ya refleja un crecimiento robusto, con un capital de mercado de 11 mil millones de dólares, aún hay margen para la expansión, especialmente a medida que Iren cierre más acuerdos con los gigantes del sector. La clave está en la gestión financiera de estos proyectos, pero el equipo fundador, con una participación significativa en la empresa, está alineado con los intereses de los accionistas.
El panorama es claro: Nvidia e Iren, pilares fundamentales en la infraestructura de la IA, se perfilan como inversiones con potencial alcista en los próximos años. La apuesta por la inteligencia artificial no es una moda pasajera, sino una transformación estructural que redefine el panorama tecnológico, y estas empresas están en el epicentro de esa revolución.