La gasolina en ee.uu. toca 4 dólares y el mundo empieza a contar los días sin estrangulamiento
El galón de gasolina corriente en Estados Unidos acaba de perforar el techo de los 4 dólares por primera vez desde agosto de 2022. La cifra oficial de la AAA cierra este martes en 4,018 dólares, una trepada del 35 % en apenas treinta días que deja a los conductores mirando el surtidor con la misma desazón con la que se mira un reloj que se adelanta. Lo que nadie cuenta es que ese centavo adicional es solo la punta: el premium ya ronda los 4,90 y el diésel supera los 5,45, niveles que hacen que la factura semanal de un camionero pese más que su carga.
El estrecho de ormuz sigue cerrado y el petróleo lo sabe
Detrás del salto hay un conflicto que cumple su segundo mes y un punto de quiebre que mueve el 20 % del crudo mundial. El paso por Ormuz sigue bloqueado y los futuros lo cantan sin eufemismos: Brent rozando los 116 dólares y West Texas a 102. El presidente Trump asegura que «se está negociando con una nueva y más razonable Teherán», pero en Irán niegan siquiera sentarse. Mientras tanto, los barcos siguen atracados y los tanqueros cobran un premio por riesgo que se traslada, franco a franco, al surtidor de cualquier gasolinera de Ohio.
El desgaste ya tiene nombre y apellido: Patrick De Haan, analista de GasBuddy, calcula que los conductores estadounidenses llevan acumulados 10 000 millones de dólares extra desde que empezó la guerra. La cifra habla por sí sola: no es solo un recargo, es una erosión del poder de compra que empieza a doblar los planes de vacaciones y a recortar las rutas de entrega de las pequeñas flotillas.

El mapa del dolor no es igual para todos
El código postal decide cuánto se sufre. En California el galón promedio roza los 5,89, mientras en Mississippi se frena en 3,27. Esa diferencia de 2,60 dólares es la misma que separa un almuerzo de gasolinero en Los Angeles de un desayuno completo en Jackson. La brecha, además, crece cada día que el crudo no encuentra salida por el Golfo Pérsico.
El consumidor ya no pregunta «¿cuándo bajará?», sino «¿hasta dónde llegará antes de que algo se rompa?». La respuesta no está en los modelos de trading, sino en el próximo buque que logre cruzar Ormuz sin ser interceptado. Mientras tanto, el reloj del surtidor sigue corriendo y la historia que empezó como un conflicto regional ya se traduce en cada clic del dispensario: un centavo más, una excusa menos para salir el fin de semana.