La suprema tumba los aranceles de trump y desata una avalancha de devoluciones por 166 000 millones
La Sala ha dicho basta. El Tribunal Supremo de EE.UU. ha declarado ilegales los aranceles impuestos por la Administración bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) y ha abierto la veda para que miles de empresas reclamen el dinero que pagaron sin cobertura legal. La cifra habla por sí sola: 166 000 millones de dólares en devoluciones pendientes, el caso de reembolso más grande de la historia del comercio exterior estadounidense.
La sentencia que revoluciona el comercio exterior
La decisión, dictada a principios de año, parte de una lectura estricta de la Constitución: gravar importaciones es un poder tributario que solo puede venir de Capitol Hill. «La palabra ‘regular’ en la IEEPA no incluye imponer aranceles», sentenció la abogada Tina Toma durante el webinar organizado por el bufete Dykema. Traducción: los ejecutivos firmaron decretos que no tenían pies constitucionales y cobraron derechos que nunca debieron cobrar.
Los tarifazos a China, Canadá, México y decenas de países más quedaron automáticamente invalidados. Ahora toca deshacer el entuerto: más de 70 millones de partidas de importación revisarán, una a una, los agentes de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) para determinar quién cobra y quién se queda con las ganas.

El reembolso será digital… y lento
CBP está construyendo un portal para que las empresas presenten sus solicitudes on-line. El plan: validación automática y pago directo desde el Departamento del Tesoro. La realidad: el sistema aún está en pañales y el manual alternativo requeriría años. «Liquidar entradas sin aranceles es inédito por su escala», advirtió John Rhoades, socio de Dykema. El reloj corre, pero la primera transferencia no se espera hasta finales de 2025… si todo va bien.

El truco para no perder el derecho al dinero
Tiene usted 180 días desde la liquidación definitiva de su mercancía para presentar protesta. Pase la fecha y adiós reembolso. Joanne Zimolzak fue clara: «Ojo con los calendarios; si se le pasa, habrá perdido la reclamación». El problema: muchas empresas desconocen la fecha exacta en la que sus partidas quedaron «finalmente liquidadas». El consejo: revisar ahora mismo el estatus de cada entrada o contratar a alguien que lo haga por usted.
El gobierno quiere limitar los pagos… y el juez puede negarse
Washington argumenta que solo deben cobrar las compañías que ya demandaron en la Corte de Comercio Internacional. La propia Corte baraja extender el reembolso a todos los importadores con entradas eligibles. La batalla legal está servida y la jurisprudencia puede nacer en meses, no en años.
Aranceles habrá, pero con otro barniz legal
La sentencia no acaba con la guerra aduanera. El ejecutivo aún puede usar la Sección 232 (seguridad nacional), la 301 (prácticas desleales) o la 201 (protección a industrias dañadas). De hecho, ya hay un recargo temporal bajo la Sección 122. Dicho de otro modo: el caos continúa, solo que con más papeles.
Plan de supervivencia inmediato
Si importa, hágase ahora mismo estas cinco tareas: auditice la liquidación de cada entrada, presente protestas si aún está a tiempo, revise contratos para ver quién absorbía los derechos, mapee riesgos en su cadena de suministro y prepare un protocolo interno para activar cuando vuelvan los nuevos impuestos. El que avisa no es traidor: la próxima tanda puede llegar sin avisar.
La factura total del capricho proteccionista ronda los 166 000 millones. Algunas multinacionales recuperarán cientos de millones; otras, por dormirse en los laureles, financiarán por segunda vez la fantasía de unos aranceles que nunca debieron existir. El mercado castiga dos veces al que no lee la letra pequeña.