Los bonos del tesoro rebotan mientras el petróleo cede y la guerra pesa
El mercado de deuda estadounidense lleva dos días respirando. Los Treasuries extendieron este martes su recuperación incipiente después de que el petróleo retrocediera desde sus máximos de varios años, aliviando temporalmente la presión inflacionista que la guerra entre Estados Unidos e Irán ha instalado como telón de fondo permanente en las salas de operaciones. El rendimiento del bono a dos años cayó tres puntos básicos hasta el 3,79%, tras el descenso de ocho puntos del lunes. Pero que nadie se confunda: acumula más de 40 puntos básicos de subida desde que comenzó el conflicto y va camino de registrar el mayor salto mensual desde octubre de 2024.
El petróleo vuelve a jugar con los nervios del mercado
La sesión del martes fue un ejercicio de volatilidad en toda regla. El crudo subió con fuerza en las primeras horas tras conocerse que un dron iraní impactó contra un petrolero kuwaití cargado frente a las costas de Dubái. Después se desinfló. El Wall Street Journal publicó que Donald Trump habría transmitido a sus asesores que está dispuesto a poner fin a la campaña militar contra Irán incluso si el Estrecho de Ormuz permanece en gran medida cerrado. Una filtración que bastó para enfriar el mercado.
El bono a 10 años cedió cuatro puntos básicos hasta el 4,31%, alejándose del máximo de ocho meses que tocó la semana pasada en el 4,48%. El movimiento sigue siendo modesto en relación con la magnitud del shock geopolítico, y eso dice mucho sobre la incertidumbre que domina el posicionamiento de los grandes fondos.

La fed, entre la espada de la inflación y la pared del estancamiento
Los operadores tienen claro lo que esperan de la Reserva Federal: nada, al menos este año. Las apuestas del mercado apuntan a que los tipos se mantendrán en la horquilla del 3,5% al 3,75% durante 2025, con una probabilidad residual de un recorte de un cuarto de punto para mediados de 2027. La institución está atrapada en el peor escenario posible: una Economía que se frena mientras los precios siguen altos.
Lo resumió con quirúrgica precisión Win Thin, economista jefe de Bank of Nassau 1982: