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Miedo a la recesión: ¿refugio seguro en microsoft y netflix?

La sombra de una recesión se cierne sobre los mercados, impulsada por los precios del petróleo que se disparan y una geopolítica cada vez más incierta. Muchos inversores, presa del pánico, se repliegan, evitando las acciones, especialmente las del sector tecnológico, históricamente volátiles en tiempos de crisis. Pero, ¿será acertada esta huida? La realidad es que existen empresas tecnológicas con la solidez para resistir la tormenta y, aún más importante, para generar rendimientos excepcionales una vez que la calma regrese.

Microsoft: la fortaleza inexpugnable

Microsoft, a pesar de sus resultados financieros robustos, ha quedado rezagada con respecto al resto del mercado en los últimos seis meses. La preocupación radica en su agresiva política de inversión en capital (capex), que podría pesar sobre sus cuentas si la Economía se deteriora. Sin embargo, en un contexto de incertidumbre, Microsoft se presenta como una opción notablemente sólida dentro del sector tecnológico. La razón es sencilla: algunos de sus servicios son tan esenciales que su uso no se detiene, ni siquiera en una recesión. Pensemos en Microsoft 365, la suite de productividad que es parte integral de la operativa de millones de empresas. Interrumpir su uso implicaría un riesgo empresarial inaceptable. Además, Microsoft se beneficia de unos costes de cambio (switching costs) excepcionalmente altos para sus clientes.

Pero no solo eso. La empresa presume de una calificación crediticia impecable, la más alta otorgada por S&P Global, un logro que ni siquiera el gobierno de Estados Unidos ha conseguido. Esto refleja una salud financiera envidiable y una capacidad excepcional para hacer frente a cualquier adversidad. Y, por si fuera poco, Microsoft ha demostrado en el pasado su habilidad para ajustar rápidamente sus gastos y preservar sus márgenes cuando la demanda se debilita.

Más allá de la resistencia a la recesión, Microsoft lidera la revolución del cloud computing y la inteligencia artificial (IA). Estamos, quizás, en las primeras etapas de un crecimiento masivo en estas áreas, que podrían generar importantes beneficios a largo plazo para la compañía. Por tanto, la caída actual del precio de la acción podría ser una oportunidad para invertir en una empresa bien posicionada para prosperar, incluso en los tiempos más turbulentos.

Netflix: el placer ineludible

Netflix: el placer ineludible

La recesión nos obliga a apretarnos el cinturón, pero no a renunciar al entretenimiento. Y ahí es donde Netflix entra en juego. La compañía domina el mercado del streaming, que ya ha capturado una parte significativa del tiempo de visualización en televisión en mercados clave como Estados Unidos. Netflix ofrece una variedad de planes de suscripción, incluyendo una opción de bajo coste con publicidad que podría atraer a clientes sensibles al precio, especialmente en tiempos de crisis. La dirección de Netflix insiste en que la industria del entretenimiento suele ser resistente a las recesiones.

Greg Peters, co-CEO de Netflix, lo expresó claramente: “Nos tranquiliza el hecho de que el entretenimiento históricamente ha sido bastante resiliente en tiempos económicos difíciles. Netflix, específicamente, también lo ha sido generalmente, aunque, por supuesto, con una historia más corta”. Esto no significa que Netflix quede exenta de impacto, claro. Es probable que se reduzca el número de nuevas suscripciones y que la demanda publicitaria se vea afectada. Sin embargo, la posición dominante de Netflix en el streaming, sus múltiples opciones de suscripción y su poderosa marca le permitirán, previsiblemente, retener la mayor parte de sus suscriptores y navegar por la recesión con relativa facilidad. La empresa se encuentra en una posición excelente para aprovechar el crecimiento continuo del streaming, especialmente con su expansión hacia nuevos ámbitos como los deportes.

Netflix ha generado retornos excepcionales en la última década, y no hay razón para creer que no pueda hacerlo de nuevo, independientemente de si una recesión se materializa o no. La clave reside en su capacidad para adaptarse y capitalizar las nuevas oportunidades que surjan en un mercado en constante evolución.