Oro y plata se desploman: ¿fin de la calma en los mercados?
La confianza en los metales preciosos se ha evaporado en cuestión de horas. Oro y plata sufrieron este martes un derrumbe sin precedentes, arrastrando consigo a otras materias primas y a los mercados bursátiles. La escalada del conflicto con Irán, lejos de generar la tradicional demanda de refugio seguro, ha provocado una estampida hacia la salida.

El petróleo se dispara mientras los refugios huyen
El oro, que cotizaba en los $4,615 por onza, ha perdido un 4% de su valor, mientras que la plata se ha desplomado un alarmante 8%, situándose en los $69.84. La declaración del Presidente Trump, insistiendo en una prolongación de la guerra con Irán, ha sido la chispa que ha encendido este pánico. Pero hay un detalle que nadie parece considerar: el petróleo Brent ha subido hasta un 10%, alcanzando los $110 por barril. La correlación habitual entre el precio del oro y el del crudo, donde el primero se beneficia de la incertidumbre geopolítica, se ha roto de forma abrupta.
Esta caída se produce tras un marzo ya de por sí sangriento para los metales preciosos, que sufrieron una pérdida del 11%, su peor desempeño mensual desde la crisis financiera de 2008. La cifra habla por sí sola: un año atrás, el oro había subido más del 60% y la plata había duplicado su precio, impulsados por la incertidumbre económica y la búsqueda de activos de refugio. ¿Qué ha cambiado?
La respuesta, según los analistas, reside en el temor a una reactivación de la inflación. La posibilidad de que los bancos centrales se vean obligados a subir los tipos de interés para contenerla está erosionando el atractivo de los metales preciosos. Un aumento de los tipos de interés incrementa el coste de oportunidad de mantener activos que no generan intereses, como el oro y la plata.
Más allá de las materias primas, la ola de ventas se ha extendido a las acciones, las criptomonedas y otros activos de riesgo. Incluso proyectos blockchain, que antes prometían la descentralización del futuro, han visto desplomarse sus valores en un 75%, mientras que los desarrolladores se decantan por la inteligencia artificial. La inversión de 600 millones de dólares de la Bolsa de Nueva York en Polymarket, una plataforma de mercados de predicción, es un intento desesperado por canalizar esta incertidumbre, pero aún no ha logrado frenar la caída generalizada.
Stanley Druckenmiller, un veterano inversor, ha advertido recientemente del potencial de las stablecoins para remodelar el sistema financiero global, pero en el contexto actual, incluso estas alternativas digitales parecen vulnerables a la turbulencia.
La caída de oro y plata no es solo un problema para los inversores en metales preciosos. Es un síntoma de una creciente ansiedad en los mercados financieros, impulsada por la incertidumbre geopolítica y la preocupación por la inflación. La calma, al menos por ahora, parece lejana.