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Powell se agarra a las expectativas para no tocar tipos mientras el petróleo se dispara

El petróleo Brent sube un 62 % desde que Irán cerró el Estrecho de Ormuz y Jerome Powell sigue sin mover la manilla: el tipo de interés permanece entre el 3,5 % y el 3,75 %. La razón, según el presidente de la Reserva Federal, es que las expectativas de inflación a largo plazo siguen “ancladas” y eso le da margen para mirar hacia otro lado. Por ahora.

El combustible enciende la inflación, pero solo de corto alcance

El futuro del Brent se dispara de 70 a 113 dólares por barril en menos de un mes. Las familias ya lo notan: la encuesta de la Universidad de Michigan sitúa la inflación esperada a doce meses en el 3,8 %, cuatro décimas por encima de febrero. El salto más brusco desde abril de 2025. Sin embargo, las previsiones a tres y cinco años se mantienen planas, en el 3 %, y la media a diez años baja una décima, al 3,2 %.

Powell lo resume con una frase que los inversores deberían grabarse a fuego: “Nuestra política está en un buen lugar para esperar y ver”. Traducción: ni bajada ni subida de tipos mientras el conflicto no traspase el umbral psicológico de las expectativas de precios.

Tercer shock de oferta en cinco años

Tercer shock de oferta en cinco años

La guerra de Irán se une a la lista de traumas logísticos que ha forzado al Fed a improvisar: primero la pandemia, luego los aranceles récord de abril de 2024 y ahora el cierre del paso por el Golfo. Powell admite que la secuencia puede desembocar en una espiral si empresas y consumidores asumen que la carestía es el nuevo normal. “¿Por qué no iban a hacerlo?”, se pregunta en voz alta.

El banco central lleva 60 meses sin tocar el 2 % de inflación. “Nos hemos acercado, pero nunca hemos llegado y nos hemos quedado”, reconoce. El mensaje es claro: el desvio no es un accidente, es una constante.

La trampa del ajuste prematuro

Powell recuerda que los shocks energéticos “suelen ir y venir con rapidez”, mientras la política monetaria tarda entre doce y dieciocho meses en filtrarse a la Economía real. Apretar ahora podría significar freno por freno cuando el petróleo ya esté de vuelta a 70 dólares. De ahí que el Fed prefiera mirar el conflicto “a través del parabrisas” y no pisar el freno.

Wall Street traduce la espera como riesgo de estancamiento: tipos altos, inflación pegada al 3 % y crecimiento que se desacelera. El dólar se mantiene fuerte, los bonos a diez años rondan el 4,3 % y el spread sobre los alemanes se ensancha. La apuesta de Powell: que la recesión no llegue antes de que el crudo baje.

La jugada puede salirle bien o convertirse en el capítulo que los libros de texto citarán como “el error de 2025”. Mientras tanto, el mercado de futuros descuenta solo un 35 % de probabilidad de un corte en junio. La inflación, eso sí, sigue allí, calladita, subiendo la cuesta del 3 %.