Trump y la fed se encaran: la guerra de irán dispara la inflación y el mercado tiembla

Wall Street se acostumbró a récords bursátiles, pero ahora el enemigo viste traje y corbata: el presidente quiere tipos al 1 % y la Reserva Federal contempla subirlos. Entre medio, un conflicto en el Estrecho de Ormuz que encarece el barril y un IPC que ya ronda el 3 %.

El duelo que nadie pidió

Donald Trump regresa al Despacho Oval con la boca llena de índices: 57 % en el Dow, 70 % en el S&P y 142 % en el Nasdaq durante su primera etapa. La euforia dura lo que un tuit. Porque ahora mismo la deuda pública roza los 39 billones de dólares y cada punto de tipo que baje la Fed ahorraría al Tesoro un pastón en intereses. El problema es que Jerome Powell no baila al son de la Casa Blanca. El mandato dual —empleo máximo y precios estables— le obliga a mirar los datos, no los deseos.

Trump lo sabe y despliega la artillería verbal: «Tipos al 1 %». La respuesta llega por la puerta de servicio: los futuros de la Fed descuentan un 40 % de probabilidad de una subida de 25 puntos básicos en abril y cero de recortes. La inflación proyectada por el banco de Cleveland trepa al 3 % en marzo, dos décimas por encima del objetivo y empujada por la gasolina que se dispara tras el cierre de Ormuz.

El error de casting de trump

El error de casting de trump

Para desbloquear el impasse, el presidente apostó por Kevin Warsh, exgobernador del FOMC entre 2006 y 2011. Historial: hawk declarado que en plena Gran Recesión votó contra las compras de bonos por exceso de riesgo inflacionista. Si el conflicto persiste y los precios se enquistan, Warsh podría ser el tipo duro que levante tipos justo cuando Trump clama por lo contrario. Ironía: el hombre que debería liberar la Fed podría convertirse en su freno más agresivo.

El mercado, hinchado hasta reventar, huele el trueno. El cociente Shiller-P/E cerró 2025 en el segundo nivel más caro desde 1871. Ese castillo de naipes se sostiene sobre la promesa de recortes que quizá nunca lleguen. Cuando el 10 de abril se publique el CPI, la corrección puede ser más rápida que un misil balístico: sin estímulo monetario y con petróleo a 120 dólares, las ganancias de Trump pueden convertirse en el peor souvenir de su segundo mandato.