Vail resorts se hunde: la peor nevada en 30 años destroza sus cuentas
La montaña no perdona. Vail Resorts acaba de publicar unos resultados del segundo trimestre de su ejercicio fiscal 2026 que reflejan, con toda la crudeza de los números, lo que ocurre cuando la naturaleza decide no colaborar: ingresos de 1.080 millones de dólares, un 4,7% menos que el año anterior y por debajo de lo que esperaba el mercado. El EBITDA reportado de los resorts cayó un 8,3% hasta los 421,3 millones. Y lo peor no es el trimestre. Es lo que viene después.
El peor invierno en las rocosas desde hace tres décadas
Rob Katz, consejero delegado de la compañía, no intentó suavizar el mensaje en la conferencia de resultados. «Este ha sido el entorno meteorológico más difícil en las Rocosas que hemos visto jamás», afirmó, señalando que las nevadas llegaron a estar un 40% por debajo de las registradas en el ejercicio fiscal 2012, que hasta ahora ostentaba el dudoso honor de ser el peor año histórico. Colorado vivió su invierno más cálido en registros, con temperaturas de febrero nueve grados por encima de la media. En los momentos de mayor afluencia navideña, solo el 70-80% del terreno esquiable de los resorts de Colorado y Utah estaba abierto. En febrero, esa cifra se desplomó hasta el 57%. Las visitas de esquiadores cayeron un 13% interanual. La cifra habla por sí sola.

Una revisión a la baja que duele
La dirección no tuvo más remedio que recortar las previsiones para todo el año. El EBITDA reportado de los resorts pasa ahora a un rango de 745 a 775 millones de dólares, frente a la horquilla anterior de 842 a 898 millones. Una rebaja de más de 100 millones en el punto medio. El beneficio neto esperado también se ajusta a la baja: de 201-276 millones a 144-190 millones. La acción cotiza cerca de los 130 dólares, acumulando una caída del 20% en el último año y de aproximadamente el 54% en cinco años. Hay inversores que llevan media década viendo cómo se evapora el valor.
El modelo epic pass: el escudo que aguanta, pero tiene grietas
Aquí está lo interesante. A pesar de que las visitas cayeron un 13%, los ingresos por remontes solo bajaron un 2,9%. Esa diferencia la explica el modelo de abono Epic Pass, que ahora representa el 75% de la visitation anual y ha crecido un 55% en cinco años. Los compradores de abono pagan por adelantado, llueva, nieve o no nieve. Es una estructura que amortigua golpes que habrían liquidado a un operador tradicional de taquilla. Pero hay un detalle que no conviene ignorar: las unidades de abono vendidas para la temporada 2025-2026 bajaron un 2%, aunque el ingreso en dólares subió un 3% gracias a una mezcla más cara. Esa divergencia entre volumen y precio es una señal a vigilar. El poder de fijación de precios funciona hoy, pero la base de usuarios no crece.
Katz mete casi 5 millones de su bolsillo
Tras publicar los resultados, el propio Katz compró casi 5 millones de dólares en acciones de la compañía. Es la señal más elocuente que puede dar un ejecutivo: apostar su propio dinero cuando el mercado castiga. La dirección también mantuvo el dividendo trimestral de 2,22 dólares por acción, con pago previsto para el 9 de abril de 2026, y dejó claro que «no creen que el descenso de flujo de caja de este año sea indicativo del potencial de generación de caja a largo plazo del negocio». Son palabras que suenan bien en un comunicado. El problema es que el ratio de pago del dividendo supera ahora el 100% de los beneficios revisados, y el apalancamiento neto se sitúa en 3,1 veces el EBITDA de los últimos doce meses.
El riesgo real: una segunda temporada seca consecutiva
El programa de eficiencia operativa avanza según lo previsto y generará 106 millones de dólares en ahorros anualizados, por encima del objetivo original de 100 millones. Eso proporciona un suelo de costes independiente del clima. Para atraer esquiadores jóvenes, Vail ha lanzado un descuento del 20% en productos Epic Pass para usuarios de 13 a 30 años, lo que supone un ahorro de unos 220 dólares sobre el precio base de 869 dólares. La iniciativa apunta a una franja demográfica que se quedó rezagada durante los últimos ciclos de subida de precios. Pero el escenario que nadie en la compañía quiere ni nombrar es el de una segunda temporada consecutiva sin nieve. Con el endeudamiento donde está, el dividendo estirado por encima de los beneficios y el índice de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan en 55,5 puntos en marzo de 2026, nivel de recesión, ese escenario no sería un tropiezo. Sería una conversación muy incómoda sobre qué se recorta primero: la deuda o el dividendo. Katz ha apostado 5 millones a que la nieve vuelve. El mercado, de momento, no le está dando la razón.
