economia

Ventas al por menor repuntan, pero el precio de la gasolina amenaza la recuperación

Las cifras de ventas minoristas de febrero en Estados Unidos, publicadas este miércoles, muestran un respiro inesperado: un aumento del 0.6%, el mayor en siete meses. Pero la euforia es prematura. La escalada de los precios de la gasolina, impulsada por la tensión en Oriente Medio, planea una sombra sobre el consumo y la Economía en los próximos meses.

El dato oficial: un repunte impulsado por el motor y los reembolsos

Según el Departamento de Comercio, el crecimiento de las ventas se debió, en parte, al rebote en las compras de vehículos, con un aumento del 1.2% en las concesionarias, y a la subida de las temperaturas, que animó al gasto en sectores como el de la ropa y el de los artículos para el hogar. Pero la cifra habla por sí sola: una parte significativa del aumento se explica por el encarecimiento de la gasolina, que ya supera los 4 dólares por galón a nivel nacional, un precio que no se veía en más de tres años.

Lo que nadie cuenta es la influencia de los reembolsos fiscales. Los datos de la Internal Revenue Service revelan que el reembolso medio se ha disparado 350 dólares con respecto al año pasado, un salvavidas temporal para los bolsillos de los consumidores, según Christopher Rupkey, economista jefe de FWDBONDS. “Son literalmente salvando la Economía en el primer trimestre,” afirma.

El fantasma de oriente medio: ¿un freno a la recuperación?

El fantasma de oriente medio: ¿un freno a la recuperación?

El conflicto en Oriente Medio ha desatado una tormenta perfecta: los precios del petróleo se han disparado más de un 50%, y el mercado bursátil ha perdido 3.2 billones de dólares en marzo. Economistas como Stephen Stanley, del Santander U.S. Capital Markets, advierten que el impacto en el consumo podría ser significativo. “Espero que el gasto de los consumidores sea más débil en la primera mitad del año de lo que hubiera sido sin el aumento de los precios de la gasolina, pero proyecto que los precios de la energía disminuirán significativamente en unos meses, lo que permitirá una recuperación en la segunda mitad del año.”

Pero la amenaza es real. Además del petróleo, los aranceles de Trump siguen pesando sobre los precios de los alimentos, generando un cóctel inflacionario que podría erosionar el poder adquisitivo de los consumidores.

La industria manufacturera también tiembla

El panorama no es más alentador para el sector manufacturero. El Índice de Gerentes de Compras (PMI) subió ligeramente a 52.7 en marzo, su nivel más alto desde agosto de 2022, pero la encuesta del Institute for Supply Management revela un descontento generalizado. Según Susan Spence, del ISM, el 64% de los comentarios fueron negativos, con un 20% citando los aranceles y un 40% la guerra en Oriente Medio. Los tiempos de entrega de los proveedores se han alargado, lo que, paradójicamente, no se debe a una mayor demanda, sino a las restricciones en el Estrecho de Ormuz y a los aranceles, afectando a productos como fertilizantes y aluminio. La inflación en la puerta de fábrica se acelera, y ese precio, inevitablemente, llegará al bolsillo del consumidor.

La Reserva Federal, que mantuvo los tipos de interés sin cambios el mes pasado, podría verse obligada a replantearse sus planes de recorte, como sugieren las últimas proyecciones, que ahora solo esperan una reducción en 2026. La Economía estadounidense, que creció a un ritmo del 4.4% en el tercer trimestre, se enfrenta a un segundo trimestre incierto, con la confianza del consumidor bajo presión y los fabricantes en una posición más vulnerable.

La resiliencia del consumo y la producción, sin embargo, será puesta a prueba. Como advierte Scott Anderson, economista jefe de BMO Capital Markets: “Los fabricantes están entrando en el segundo trimestre sobre una base más frágil”.