Wall street se hunde mientras irán mantiene el gas cortado: el petróleo ya roza los 140 dólares

La última campanada del viernes en la Bolsa de Nueva York sonó como una sentencia: el S&P 500 encadenó su peor racha desde 2022, el Dow perdió 800 puntos y el Nasdaq se desplomó un 2,2 %. Detrás del pánico no hay algoritmos ni informes de beneficios; hay 15 millones de barriles de crudo que no atraviesan el Estrecho de Ormuz. Irán lo mantiene cerrado y la guerra, ahora en la quinta semana, no tiene fecha de caducidad.

El petróleo se come el crecimiento

El Brent cotiza 45 % arriba en el mes; el WTI, más del 50 %. La gasolina nacional promedia 3,97 $ el galón y el diésel encarece cada envío. La subida traslada 10.000 empleos mensuales al cementerio, calcula Goldman Sachs. El consumidor ya lo huele: el índice de confianza de la Universidad de Michigan cayó a mínimos de diciembre. La moraleja es clara: si el crudo no baja, la recesión llega sola.

Los inversores descontaron ayer que la Reserva Federal tendrá que subir tipos pese al freno. El 2 año trepó al 4 % y los mercados ya dan un 22 % de probabilidades a un incremento antes de fin de año. El 10 año ronda el 4,48 %, nivel que no tocaba desde julio. La curva pide sangre: quiere ver inflación controlada o, al menos, que alguien frene el ascenso del barril.

El empleo, en el punto de mira

El empleo, en el punto de mira

Este viernes el foco se traslada al informe de nóminas no agrícolas. Tras el sorparrón de enero (+130.000) y el bajón de febrero (-92.000), los economistas apuestan a un aterrizaje suave: 50.000 nuevos puestos. BNP Paribas avisa: harán falta golpes mayores al precio de la energía para romper el equilibrio actual de “ni contrato, ni despido”. La guerra, por ahora, no figura en las nóminas; pero su sombra alarga la semana laboral de los analistas.

Nike abrirá la veda de resultados corporativos el martes. La firma del swoosh puede dar un respiro si los inventarios han vuelto a la normalidad, pero nadie espera milagros: el gasto discrecional se tambalea. Trilogy Metals y USA Rare Earth completan la agenda minera: Washington quiere desengancharse de Beijing y el cobalto y el litio son las nuevas armas.

El agotamiento se huele en el parqué

El oro, que suele brillar en el caos, ha cedido un 12 % desde que estallaron los bombardeos. Los fondos de cobertura liquidan posiciones para cubrir margen en renta variable. En la sala de telefonía del NYSE los operadores dejaron de contar puntos y cuentan días: cuántos faltan para que Irán decida si negociar o convertir el Golfo en un lago de barriles carbonizados. El viernes, tras el cierre, un veterano dejósólo vio la pantilla roja y masculló: “Hasta que Ormuz diga basta, esto no para”.