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Wall street teme recesión y huye del nasdaq: estas dos tecnológicas pueden escupir fuego cuando pase la tormenta

Oil a 95 dólares, Europa armando tanques, la Fed sin descanso y los gestores de fondos más lívidos que un semáforo en rojo. La fuga del sector tecnológico parece un capítulo más de la serie del miedo, pero en la trinchera de las ventas hay dos nombres que Monchi Sánchez no suelta: Microsoft y Netflix. Porque cuando la marea baja, no todos los barcos se quedan en la arena.

Por qué microsoft huele a dinero hasta en la recesión

La acción ha perdido un 12 % en seis meses y los analistas se rascan la cabeza: ¿tanta capex para los data centers de Azure no es un suicidio si el PIB se desploma? Lo que no entra en sus modelos Excel es que Word, Excel y Outlook son el oxígeno de 400 millones de empresas. Cancelar Office 365 en plena crisis es como pedir a un cirujano que opere con cuchillo de cocina: suicidio corporativo. El coste de cambio es tan alto que ni la peor recesión lo tumba.

Y ahí no acaba la cosa. Microsoft es uno de los dos únicos grandes de Wall Street con grado AAA de S&P, algo que ni el Tesoro de EEUU puede ostentar hoy. Tiene 104.000 millones de dólares en cash y puede apagar la llave de la inversión en IA en 48 horas si hace falta. En 2009, cuando el mundo se desmoronaba, la compañía recortó gastos y mantuvo márgenes del 35 %. Repetirá truco si hace falta.

El premio gordo llegará después. La mitad de las cargas de trabajo empresariales aún no han migrado a la nube y OpenAI consume más GPUs que nadie. La facturación por uso de Azure creció un 31 % el trimestre pasado. Cuando la recesión pase, los que se hayan ido llorarán por no haber aguantado.

Netflix: el refugio que no entiende de ciclo

Netflix: el refugio que no entiende de ciclo

¿Quién cancela Netflix cuando el paro toca la puerta? Nadie. El plan con anuncios a 5,49 € en España (8,99 dólares en EEUU) cuesta menos que un menú del día y absorbe 8 % del tiempo total de televisión en EE.UU. En la crisis de 2020 la plataforma sumó 37 millones de suscriptores mientras el S&P 750 se desplomaba. El entretenimiento es el último lujo que se recorta; primero se va el gin-tonic, después el gimnasio, pero la serie del viernes noche se queda.

Netflix ya no es solo la reina del streaming: va a por los deportes. La NFL y la WWE han firmado contratos millonatos. Cada partido es una mina de datos para vender publicidad hipersegmentada. Y con 231 millones de suscriptores puede permitirse subir un euro el precio sin que nadie grite. El flujo de caja libre superó los 6.000 millones el año pasado; la recesión, si llega, será un resfriado.

Wall Street regala ambas acciones a 24 y 29 veerespectivamente beneficios 2025, múltiplos que no se ven desde 2014. La recesión puede durar 12 meses; el dominio de Microsoft y Netflix, una década. El que espere a que suene la campana de la recuperación pagará el triple.