Netflix apuesta por el deporte: ¿el fin del cable o una nueva estrategia?
La batalla por el control del televisor se recrudece. Mientras el cable agoniza lentamente, Netflix, lejos de seguir la corriente, parece estar trazando una ruta propia para conquistar el corazón (y la cartera) de los espectadores, y el deporte, esa última fortaleza del viejo orden televisivo, es su nuevo campo de batalla.
El deporte, rey de la pantalla en 2025
Las cifras lo dicen alto y claro: en 2025, la inmensa mayoría del contenido más visto – 96 de cada 100 programas – serán eventos deportivos. Un dominio aplastante que infla los precios de los derechos de transmisión a niveles astronómicos, obligando a las cadenas tradicionales a destinar sumas colosales para asegurar su supervivencia. La NFL, por ejemplo, se lleva una parte considerable de esas inversiones, con cada cadena gastando entre 2.100 y 2.700 millones de dólares anuales por los derechos de emisión de sus partidos semanales.
Pero Netflix ha decidido jugar un juego diferente. En lugar de una apuesta masiva por abarcar todo el panorama deportivo, ha optado por una estrategia de selección quirúrgica, apuntando a eventos específicos con un coste significativamente menor. Su acuerdo con la NFL para la emisión de los partidos del Día de Navidad por 75 millones de dólares por juego es un claro ejemplo de esta filosofía: calidad sobre cantidad.
Y no se trata de un caso aislado. La compañía ha asegurado los derechos para la apertura de la temporada de la MLB, el Derby de Jonrones y el partido especial “Field of Dreams” para 2026. También ha puesto la mira en la Copa Mundial Femenina de la FIFA de 2027 y 2031. La clave está en que Netflix, tradicionalmente financiada por suscripciones y no por publicidad, no necesita que cada partido sea un bombazo para generar ingresos. Sin embargo, con el auge de sus membresías con publicidad, la capacidad de escalar su inversión en función de su rendimiento se convierte en una ventaja estratégica considerable.
El acuerdo con World Wrestling Entertainment (WWE) para transmitir el programa RAW los lunes por la noche, con una inversión de 5.000 millones de dólares a lo largo de 10 años, subraya este punto. Netflix no está simplemente comprando derechos; está construyendo un ecosistema de contenido deportivo cuidadosamente seleccionado.
Los números respaldan la solidez de esta estrategia. El retorno sobre el capital invertido de Netflix ha experimentado un crecimiento exponencial en los últimos años, superando el 25%. Los analistas de Wall Street, lejos de mostrar dudas, prevén un crecimiento anualizado de los beneficios del 22% a largo plazo. Esto se traduce en una cotización bursátil que, a pesar de cotizar a 31 veces sus estimaciones de beneficios para 2026, sigue siendo atractiva para muchos inversores.
Netflix ha demostrado su capacidad para reinventarse a lo largo de las últimas dos décadas. Y con una estrategia deportiva inteligente y escalable, la compañía podría consolidar su posición como líder indiscutible en el Entretenimiento, dejando atrás la sombra del cable y abrazando el futuro del deporte en streaming.

El retorno a la inversión, un indicador clave
El crecimiento del retorno sobre el capital invertido de Netflix, superando el 25%, es un indicador revelador de la eficiencia con la que la empresa está utilizando sus recursos para generar beneficios. Esta métrica, junto con las proyecciones de crecimiento de los analistas, sugieren que la apuesta de Netflix por el deporte no es solo una estrategia de marketing, sino una inversión sólida con un alto potencial de retorno.
