A wall street le duele el bolsillo: la guerra con irán ya empieza a asestar golpes al crecimiento

El petróleo ya roza 110 dólares, el Tesoro 30 años vuelve al 5 % y los grandes fondos de Wall Street no se fían de la inflación que vendrá: temen que el conflicto con Irán sea la puntilla a una economía que ya cojeaba. Pimco, JPMorgan y Columbia Threadneedle han empezado a comprar deuda a plazo largo porque creen que el siguiente movimiento de la Fed será recortar, no subir.

La guerra que sube el crudo y baja el pib

Desde que el bombardeo estadounidense cerró el paso por el estrecho de Ormuz, el crudo se ha encarecido un 18 % y la gasolina en EE UU ya cuesta lo mismo que en el pico pospandémico. Goldman Sachs eleva al 30 % la probabilidad de recesión en los próximos 12 meses; Pimco la sitúa «por encima del 35 %». La razón: cada día de conflicto resta empleos y aprieta el bolsillo de los consumidores.

Los datos hablan por sí solos: en febrero se destruyeron 92.000 puestos de trabajo y el informe de marzo, que se publica este viernes, apunta a una recuperación de solo 60.000. El mercado laboral retrocede justo cuando el crudo encarece la vida.

¿Por qué los bonos caen si la recesión es más probable?

¿Por qué los bonos caen si la recesión es más probable?

La respuesta está en la inflación esperada. El OCDE avisa de que los precios al consumidor en EE UU podrían cerrar 2026 en el 4,2 %, casi el doble del objetivo de la Fed. Ante ese panorama, los futuros descartan cualquier recorte de tipos este año y dan un 33 % de probabilidad a un nuevo aumento. El resultado: la rentabilidad del Tesoro a 2 y 5 años se ha disparado más de 50 puntos básicos en un mes.

Pero los gestores que manejan billones empiezan a ver hueco. Kelsey Berro, de JPMorgan Asset Management, resume la tesis: «Cada día de guerra acerca el momento en que el mercado tendrá que reprimir el crecimiento y, entonces, los rendimientos caerán». Daniel Ivascyn, responsable de renta fija en Pimco, va más lejos: «Lo que empieza como un shock de precios acaba como un shock de actividad. Y estamos al borde».

El dinero se mueve: apuestan al largo plazo

El dinero se mueve: apuestan al largo plazo

Ed Al-Hussainy, gestor en Columbia Threadneedle, ha empezado a acumular bonos a 30 años. Su lógica: si la Fed insiste en subir tipos cortos, la economía se doblará y el largo plazo descontará caída de tipos y menor inflación. La curva ya lo insinúa: el 30 años ronda el 5 %, pero la prima por inflación empieza a ceder.

En BlackRock, Rick Rieder espera señales claras en «las próximas dos semanas» para cargarse de papel a corto. Mientras tanto, el dinero inteligente se posiciona: compra deuda hoy, cuando el miedo al precio del petróleo ahoga al miedo al crecimiento.

El mensaje es brutal: la guerra ya no es solo un riesgo geopolítico; es un timing de mercado. Y quien espere a que la Fed lo admita pagará más caro el bono.