Ackman desata un rally en fannie y freddie: ¿oportunidad o ruleta rusa?
El mercado reaccionó con una euforia inesperada este lunes tras un tuit del inversor multimillonario Bill Ackman, que instó a los inversores a ignorar las tensiones geopolíticas y a apostar por activos aparentemente infravalorados, incluyendo a las controvertidas Fannie Mae y Freddie Mac. El resultado: un alza vertiginosa, con subidas de hasta el 41% para Fannie Mae y el 34% para Freddie Mac, en su mayor movimiento diario desde 2025.
El tweet que sacudió wall street
Ackman, conocido por su estrategia de inversión en valor y su larga batalla para privatizar estas entidades gubernamentales, lanzó un mensaje contundente a través de X: “Ignoren a los osos”. Su argumento, simplificado al extremo, es que estas empresas ofrecen una relación calidad-precio “ridículamente barata” y que su potencial de revalorización es enorme. Un giro inesperado en un contexto de creciente incertidumbre geopolítica, con la guerra en Oriente Medio dominando la agenda.
Pero, ¿es esta euforia justificada o se trata de un espejismo alimentado por la influencia de un inversor con un interés directo en el asunto? La cifra habla por sí sola: Fannie Mae y Freddie Mac generaron conjuntamente 14.400 millones y 10.700 millones de dólares en beneficios netos el año pasado, mientras que su capitalización bursátil total rondaba los 10.000 millones antes del rally. Una desconexión que, según Ackman, es una oportunidad de oro.

El beneficiario número uno: ackman y su apuesta decembrina
Lo que nadie cuenta es que Ackman no es un observador neutral. Pershing Square Capital Management, su firma, es el accionista mayoritario de ambas empresas, con una participación combinada que supera los 210 millones de acciones. Su historial en relación con Fannie y Freddie es extenso: desde 2025 ha liderado la campaña para su privatización, una apuesta a largo plazo que podría reportarle enormes beneficios si se concreta. El timing de este tuit, coincidiendo con el último día de negociación del primer trimestre, levanta sospechas. Ackman ya había publicado un extenso análisis en diciembre de 2024, eludiendo el término “mejor idea para 2025”, con resultados similares.
Michael Burry, el famoso inversor que predijo la crisis financiera de 2008, se sumó al coro alcista, calificando la situación de “excepcionalmente rara”. Burry, conocido por sus posturas poco ortodoxas, incluso culpó a Fannie y Freddie, en su eterna conservatriz, de la escasez de viviendas y de mantener artificialmente bajos los tipos de interés. Una tesis que conecta la problemática actual con las políticas gubernamentales y los efectos del “dinero helicóptero” durante la pandemia.
¿Privatización a toda marcha o un riesgo calculado?
La esperanza de una eventual privatización impulsada por la administración Trump ha sido el motor de este activo desde 2008, pero la promesa nunca se ha materializado. Tras las promesas de la dirección de la Vivienda de la Casa Blanca a finales del año pasado, la incertidumbre persiste. Algunos economistas, como Wesley Yin de UCLA, advierten sobre los peligros de una privatización apresurada, que podría elevar los costes de financiación y recrear las condiciones que llevaron a la crisis de 2008, permitiendo a empresas privadas acceder a financiación respaldada por el gobierno.
Ackman, consciente de la incertidumbre, había advertido previamente sobre la necesidad de limitar la exposición a este tipo de inversiones. Pero, en un giro sorprendente, abandonó esa cautela el domingo por la noche, instando a los inversores a “ignorar a los osos”. El mercado, al menos por ahora, ha decidido escucharle.
La lección es clara: en un mundo asediado por la incertidumbre, las palabras de un inversor con influencia pueden mover mercados, pero la clave reside en discernir entre una oportunidad real y una jugada de rentabilidad personal. El riesgo sigue latente, pero la recompensa, si se concreta la privatización, podría ser considerable.