Alarma en aiyy: el etf que prometía dividendos se desinfla

La promesa de un rendimiento del 227% sonaba demasiado buena para ser verdad, y la realidad ha golpeado con fuerza al YieldMax AI Option Income Strategy ETF (AIYY). Un producto que atrajo a inversores seducidos por la idea de una renta pasiva generosa se ha convertido en un dolor de cabeza, con pérdidas que superan el 75% para quienes reinvirtieron sus dividendos.

¿Cómo funciona este entramado de opciones sobre c3.ai?

AIYY no es una inversión directa en C3.ai, la empresa de software de inteligencia artificial. En lugar de eso, utiliza una estrategia de opciones complejas para generar ingresos a partir de la volatilidad de las acciones de C3.ai. Un modelo que, en teoría, debería beneficiarse de las fluctuaciones del mercado. Pero la caída de C3.ai, con una depreciación del 50% en el último año y un desplome del 70% desde su máximo, ha puesto de manifiesto las fragilidades de esta estructura.

La cifra habla por sí sola: mientras los servicios de cotización online anunciaban un rendimiento del 227%, el sitio web del propio ETF lo reducía a un más “modesto” 60%, calculado sobre el último pago. Una diferencia que ya debería haber encendido las alarmas, pero que muchos ignoraron en su afán por conseguir dividendos jugosos.

El precio se precipita y los dividendos se evaporan

El precio se precipita y los dividendos se evaporan

El gráfico de AIYY revela una tendencia descendente implacable desde su lanzamiento a finales de 2023. El precio de la acción ha caído en picado, arrastrando consigo los pagos de dividendos. Para aquellos que confiaron en este ETF para generar ingresos, la situación ha sido especialmente desalentadora. Gastar los dividendos recolectados ha resultado en una pérdida de capital aún mayor, convirtiendo lo que parecía un paraíso fiscal en una trampa.

Pero lo más preocupante es que, incluso reinvirtiendo los dividendos, el rendimiento total se sitúa en un alarmante -75%. Una cifra que evidencia que incluso la reinversión no ha sido suficiente para compensar las pérdidas acumuladas. En este contexto, un depósito en una cuenta bancaria de alto rendimiento habría resultado una opción mucho más sensata.

Lo que nadie cuenta es que este tipo de estrategias, aunque puedan generar rendimientos atractivos en periodos de volatilidad, son inherentemente riesgosas y requieren un profundo conocimiento del mercado de opciones. La complejidad de AIYY lo convierte en un producto poco adecuado para la mayoría de los inversores.

Ante este panorama, la recomendación es clara: buscar alternativas más sencillas y con un historial de rendimiento más sólido. ETFs como Schwab U.S. Dividend Equity (SCHD) o SPDR Portfolio S&P 500 High Dividend ETF (SPYD) ofrecen rendimientos más modestos, pero con una mayor fiabilidad y estabilidad.

El caso de AIYY es un recordatorio brutal de que los rendimientos extraordinarios suelen ir acompañados de riesgos igualmente extraordinarios. Y que, en el mundo de las inversiones, la prudencia y la transparencia son las mejores garantías de éxito.