Allstate resiste el vendaval: mizuho recorta el objetivo pero mantiene su apuesta

Mientras los analistas recortan expectativas, Allstate demuestra que su escudo contra los desastres naturales sigue firme. La aseguradora reportó pérdidas por catástrofes de 140 millones de dólares en febrero, pero sus pólizas crecen al mismo ritmo que la inflación.

Mizuho ajusta el telescopio

El banco japonico rebajó el precio objetivo de 281 a 265 dólares el 20 de marzo, aunque mantiene su recomendación de outperform. El recorte del 5,7% refleja el deterioro de la primavera, no de la estructura. La acción cotiza a 223 dólares: el margen de subida sigue siendo del 18,9%.

La historia real está en la base de clientes. 38,4 millones de pólizas activas, un 2,5% más que hace un año. El motor es el seguro de auto, que suma 25,6 millones de contratos. La parte débil: el negocio comercial, que se desploma un 10,2% interanual.

El truco está en la mezcla

El truco está en la mezcla

Allstate no solo vende protección contra granizo: vende datos. La telemática en sus pólizas de auto genera información que luego revende a terceros. Esa fuente de ingresos no aparece en los informes de catástrofes, pero amortigua los golpes. Cada siniestro de 140 millones se neutraliza con la revalorización de su cartera de bonos y la subida de tipos.

El mercado lo sabe. De los 28 analistas que cubren el valor, 14 recomiendacomprar. Ninguno dice vender. La última vez que Allstate cayó más de un 20% en un trimestre fue en 2020. Al año siguiente se recuperó un 35%. El patrón se repite: primero el miedo, luego la prima.

El mensaje es claro: cuando los desastres naturales se vuelven rutina, la rutina se vuelve rentable. Allstate cobra más cada año por el mismo riesgo. Y mientras el cambio climático no de de parar, ese diferencial se agranda. El invierno pasó; la factura llega en primavera.