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Altria se dispara 12% en marzo: el tabaco que paga 6,5% de dividendo vuelve a seducir al mercado

Wall Street odia el tabaco hasta que el dinero habla. Altria ha subido un 12% en lo que va de 2026 mientras el Nasdaq se tambalea y los fondos huyen de la renta variable de crecimiento. La razón no es la nostalgia por el Marlboro: es un dividendo del 6,5% que nadie parece querer dejar escapar.

La trampa del 'value' que engorda el bolsillo

El grupo, dueño de Marlboro, Copenhagen y Black & Mild, acumula 57 años seguidos repartiendo más dinero cada ejercicio. Eso lo coloca en el exclusivo club de los Dividend Kings, un selecto grupo de la Bolsa de Nueva York donde la palabra recorte no existe. Con 1,06 dólares por acción cada trimestre, un inversor que entrara hoy recupera el 6,5% anual sin mover un solo píxel del gráfico.

La jugada seduce a los gestores de renta fija que buscan cobertura contra la inflación y a los jubilados hartos de ver cómo los bonos del Tesoro rinden lo mismo que una cuenta corriente. Pero hay una sombra que planea sobre esa cifra dorada: cada año hay menos fumadores en Estados Unidos y Altria no consigue reemplazarlos.

El fracaso que costó 13.000 millones

El fracaso que costó 13.000 millones

La compañía quiso reinventarse con Juul, la promesa de la nicotina electrónica. Resultado: una pérdida de 12.800 millones y un cartel de advertencia sanitosa que aún cuelga en la memoria de los accionistas. Ahora el mercado negro de vapes chinos copa las gasolineras y Philip Morris se ha comido la torta de los bolsillos con Zyn, la bolsa de nicotina sin humo que triplica ventas.

Altria responde con la misma receta de siempre: subir precios. Funciona hasta que deja de funcionar. El volumen cae, pero el margen se expande. Es un ejercicio de equilibrio sobre una cuerda floja que, por ahora, sigue soltando billetes a cuenta de los accionistas.

¿Quién debería tocar esta acción?

¿Quién debería tocar esta acción?

Si tu cartera busca glamour tecnológico, pasa de largo. Aquí no hay ni un rastro de inteligencia artificial ni de múltiplos locos. Lo que hay es una máquina de generar cash que ha comprado 1.000 millones de dólares de sus propias acciones en 2025 y que promete seguir haciéndolo mientras haya tabaco que vender.

El valor real de Altria no está en el crecimiento, sino en la certeza de cobrar cada 90 días. Para el inversor que ya no cree en promesas, el tabaco es el último activo que no miente. La industria del humo puede estar en retirada, pero la cuenta bancaria del accionista no lo notará mientras la caja siga oliendo a Marlboro.