Apellis pharma: biogen se come la tarta, ¿quién sale tocado?
El mercado farmacéutico ha vivido un terremoto este martes: Biogen se ha tragado a Apellis Pharmaceuticals por 5.600 millones de dólares. Un movimiento que ha propulsado las acciones de APLS a las nubes, pero que deja a los inversores con una pregunta resonando: ¿es demasiado tarde para subirse al tren?
La prima que nadie esperaba: un festín para los accionistas
El acuerdo, que valora a Apellis en 41 dólares por acción, supone un incremento de vértigo del 140% respecto al cierre del pasado 30 de marzo. Una cifra que habla por sí sola y que desvela la magnitud del interés de Biogen por el catálogo de productos de la empresa, especialmente su potencial en la oftalmología y enfermedades renales raras. Pero la cifra, aunque espectacular, también nos revela una realidad: el margen de maniobra para los inversores que aún no están dentro es prácticamente inexistente. Con las acciones ya cotizando en torno a los 41 dólares, cualquier intento de especulación es un juego arriesgado.
Lo que nadie cuenta es que, a pesar de este subidón, Apellis Pharma arrastraba un descenso de más del 20% desde principios de año. Esta adquisición, por tanto, no es tanto una confirmación del valor intrínseco de la empresa, sino más bien una salida de emergencia para unos accionistas que necesitaban recuperar terreno. Y, como suele ocurrir en estos casos, el que llega tarde se queda sin postre.
Los analistas, que antes de la noticia mantenían un consenso de “compra moderada” con un precio objetivo de alrededor de 33 dólares, se han quedado boquiabiertos. La diferencia entre sus previsiones y la cotización actual pone de manifiesto que el mercado ha descontado ya la operación al completo. A menos que aparezca un pretendiente sorpresa, un “caballero blanco” que ofrezca una oferta superior, lo más probable es que APLS se convierta en una mera espera a que se cierre el acuerdo en el segundo trimestre.

¿Dónde apostar ahora? biogen, la jugada inteligente
Para aquellos que buscan beneficiarse del potencial transformador de Syfovre (para la degeneración macular) y Empaveli (para enfermedades renales), la opción más sensata es apostar por Biogen. La farmacéutica gigante se queda con los activos de Apellis, pero con la ventaja de integrarlos en su robusta infraestructura comercial. El ligero retroceso de las acciones de Biogen tras el anuncio, una reacción habitual en el comprador, ofrece una oportunidad de entrada atractiva para los inversores a largo plazo. De hecho, se posicionan para captar el crecimiento derivado del portfolio de Apellis, sin renunciar a la estabilidad que ofrece una empresa de su tamaño.
En definitiva, la adquisición de Apellis Pharmaceuticals por parte de Biogen es una operación que beneficia principalmente a los accionistas de la empresa adquirida. Para el resto, la lección es clara: en el mundo de las inversiones, la velocidad es fundamental. Y en este caso, el tren ya ha salido de la estación.