Argan dispara un 38% tras pulverizar beneficios: la fiebre ai sacude al sector eléctrico

Wall Street no daba crédito a la pantalla. Argan cerró viernes con un salto del 38% hasta los 566,91 dólarestras anunciar un beneficio por acción de 3,47 $, 75% por encima del consenso. La ingeniería especializada en plantas eléctricas acaba de demostrar que el boom de centros de datos por inteligencia artificial se traduce en caja viva, no en promesas.

Gas natural y márgenes al rojo vivo

La compañía, que lleva dos décadas construyendo infraestructura crítica, elevó su margen bruto hasta el 25% –cinco puntos más que hace un año– gracias a la puesta en marcha del Trumbull Energy Center en Ohio. El truco no es otro que cobrar más por proyectos llave en mano mientras los costes se mantienen bajo control. El resultado: unos ingresos de 262 millones en el cuarto trimestre fiscal y un beneficio neto de 49 millones, +57% interanual.

El mercado suele castigar a las ingenierías por su ciclo lento y su dependencia de la inversión pública. Aquí la ecuación se invierte: la presión de Google, Amazon y Microsoft por tener energía 24/7 para sus granjas de chips ha convertido la cola de pedidos de Argan en un pozo sin fondo. El backlog ya roza los 2.900 millones, y la dirección advierte que la mitad de las nuevas solicitudes ni siquiera están firmadas todavía.

Caja sin deuda y ventaja de primera entrada

Caja sin deuda y ventaja de primera entrada

Mientras otras constructoras se pelean por financiarse, Argan acumula 895 millones en efectivo y valores y cero deuda. Eso le permite adelantar el dinero a los clientes, blindar contratos a precio fijo y, sobre todo, elegir los proyectos con mayor rentabilidad. El CEO David Watson resume la hoja de ruta: «La red eléctrica envejece, la inversión se retrasó una década y la AI exige potencia constante. Somos la válvula de escape».

El valor se ha multiplicado por cinco en doce meses, pero el ratio precio-beneficio aún se queda en 17 veces 2025, barato si se compara con los 30-40x que pagan los utilities tradicionales. La clave está en la duración del ciclo: cada gigawatt de gas natural que se instale hoy tendrá vida útil de 30 años y contratos indexados a la inflación. Argan no vende ladrillo; vende flujo de caja garantizado por la necesidad de que ChatGPT no se apague.

La próxima estación será política. La Administración Biden mantiene el permiso acelerado para plantas de gas y los estados republicanos abren la puerta a más centros de datos. Si el clima regulatorio se mantiene, el free cash flow podría superar los 300 millones anuales en dos ejercicios. El mensaje para los escépticos: cuando la AI tiene hambre, el cable que la alimenta vale su peso en oro.