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Arkk devora a quienes no aguantan el mareo: 153% en 2020, -67% en 2022

Cathie Wood no vende ETF; vende un viaje en montaña rusa con vistas al abismo. El ARK Innovation ETF se comió un +153% en plena pandemia y dos años después dejaba a los inversores con el 75% menos cartera. Ahora vuelve a escalar: 68% en 2023 y otro 35% en 2025. La pregunta no es si subirá, sino si aguantarás la caída que viene.

El milagro del 2020 que hipnotizó a wall street

La covid obligó a empresas y consumidores a cruzar la puerta digital de un empujón. Wood apostaba por Tesla, Zoom y Block cuando nadie quería pagar sus multiplicadores. El resultado: 153% de revalorización mientras el S&P 500 se conformaba con el 16%. Se hablaba de la nueva Berkshire Hathaway en versión etf, y CNBC reservaba plana diaria a la fundadora de ARK. La euforia duró exactamente doce meses.

El giro de 2021 fue demoledor. Los tipos empezaron a subir y los flujos descontados de sus disruptores parecieron pesar menos. ARKK cerró con -23% cuando el índice de referencia trepaba 29 puntos. El 2022 fue la puntilla: -67% y 14.000 millones de dólares en fugas de capital. Quien entró en el pico de 2021 todavía necesita un 55% adicional solo para empatar.

Por qué la volatilidad forma parte del contrato

Por qué la volatilidad forma parte del contrato

ARKK no es un ETF indexado; es un cesto de 35-50 firmas en modo prueba de estrés. La mitad pierde dinero, la otra mitad sueña con duplicarse. Esa concentración explica el beta 1,7 que arrastra frente al mercado: cuando el Nasdaq estornuda, ARKK se desmaya. Wood lo sabe y lo vende como precio de acceder a «innovación pura». Su discurso es simple: si quieres ganar 10x, aprende a soportar caídas del 70%.

Los datos le dan la razón, pero solo a quienes no han cedido. Desde su lanzamiento en 2014 el fondo entrega un 14,8% anual, apenas dos puntos por encima del S&P. El truco está en los plazos: quien compró hace diez años duplicó su dinero; quien lo hizo en 2021 aún está bajo mínimos. El horizonte importa más que el activo.

¿Vale la pena subirse ahora?

¿Vale la pena subirse ahora?

Los flujos de 2025 hablan de un regreso de la confianza: 2.100 millones de dólares netos en el primer trimestre. Pero la composición sigue siendo un polvorín: Coinbase, Roku y UiPath cotizan como si la recesión fuera un botón de reset. La clave está en la tasa de fondos libres de riesgo: mientras el bono a diez años se mantenga por encima del 4%, los múltiples de crecimiento sufren. Wood apuesta a que la Fed recortará en 2026; el mercado no está tan seguro.

Conclusión: ARKK no es un fondo, es un termómetro de apetito por riesgo. Si crees que la inteligencia artificial, las finanzas descentralizadas y la genómica van a dominar la próxima década, la montaña rusa puede compensar. Si tu plan es jubilarte sin noches en vela, el S&P tradicional sigue siendo el camino más barato para dormir tranquilo. Eliana Cañizares no da consejos de inversión, pero recuerda que en este asunto el que aguanta, gana; y el que se asusta, regala su participación al que aguanta.