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Así se calcula la cifra que tu jubilación exige para que no falte ni un euro

7.500 € al mes. Ese es el sueldo que muchos sueñan cobrar cuando dejen de trabajar. Lo que no aparece en los folletos de los bancos es que, para lograrlo, hace falta un capital inicial de 1,63 millones. Sí, has leído bien: 1,63 millones. La buena noticia es que la cuenta no es imposible; la mala, que casi nadie se ha sentado a hacerla.

El truco que esconde la seguridad social

La mitad del pastel te lo financia el Estado, aunque no lo parezca. La pensión media española ronda los 2.076 € brutos mensuales. Resta esa cantidad de los 7.500 € deseados y te queda un agujero de 5.424 € al mes que tendrás que tapar por tu cuenta. Multiplícalo por doce meses y obtienes 65.088 € anuales. Ahora viene la regla de oro que los asesores callan: multiplica esa cifra por 25. Resultado: 1.627.200 €. Ahí empieza tu particular maratón financiero.

El 25 es la versión doméstica del famoso ‘4 % rule’, la receta americana que promete que tu dinero sobreviva treinta años si cada ejercicio retiras solo el 4 % del capital. Pero la vida no es un Excel. Gastos médicos no previstos, inflación galopante o un hijo que vuelve a casa pueden romper la hoja de cálculo en dos. Por eso algunos gestores ya aconsejan pasarse al 3 %, lo que eleva la meta a 2,15 millones. La diferencia –523.000 €– es el colchón que separa la tranquilidad del sobresalto.

Cómo llegar al millón sin heredarlo

Cómo llegar al millón sin heredarlo

Ningún plan mágico: aportes mensuales, fondos indexados y tiempo. Un joven de 30 años que invierta 650 € al mes a un rendimiento neto del 5 % anual tocaría el 1,6 millón a los 67. Pero si empieza a los 40, la cuota se dispara hasta los 1.350 €. La moraleja: cuanto más se tarda, más duele. Y si tu empresa coincide, mejor: la mayoría de planes de empleo aportan entre el 2 % y el 4 % de tu salario; rechazarlo es regalar dinero.

La clave está en revisar el rumbo cada año. Subida de sueldo: aumenta aportación. Prima extra: a la jubilación antes que al nuevo móvil. Cuando el TER de tu fondo supere el 0,60 %, cambia. Cada décima que te ahorres hoy son miles mañana. Y si la bolsa se desploma, no toques el principal; es el único modo de dejar que el efecto compostela trabaje a tu favor.

El cálculo no entiende de titulares optimistas. Ni de pesimistas. Entiende de números fríos que, tarde o temprano, pasarán factura. Si tu cuenta no da el perfil, tendrás dos opciones: trabajar más años o gastar menos. Ambas duelen. La tercera –empezar ya– duele menos.