Ast spacemobile se desploma 37% tras su reparto de acciones: ¿oportunidad o trampa?
AST SpaceMobile (NASDAQ: ASTS) cerró enero rozando los 130 dólares y este viernes cotiza en 81. En cinco semanas la acción ha perdido un 37% de valor pese a que su satélite Bluebird 6 ya orbita con la antena de telecomunicaciones más grande jamás desplegada en órbita baja. La caída no es un capricho del mercado: es la factura de un aumento de capital de 3.900 millones que diluyó a los accionistas y disparó la deuda neta hasta 2.200 millones.
El negocio que promete 120 mbps donde no llega la torre
La compañía tiene la carta de presentación soñada: 4G y 5G directo al móvil desde el espacio, sin necesidad de antenas terrestres. Su tecnología ya alcanza 120 Mbps de bajada, suficiente para streaming en alta definición, y planea orbitar entre 45 y 60 satélites antes de que acabe 2026. Socios como AT&T, Vodafone, American Tower y Nokia han firmado cheques en blanco. El potencial mercado son los 5.000 millones de personas que aún viven fuera de cobertura.
Pero hay un detalle que el comunicado de prensa no incluye: AST SpaceMobile no gana dinero. En 2025 facturó 70,9 millones, 16 veces más que en 2024, y aun así perdió 340 millones. Su ratio precio/ventas roza el 289. El mercado paga 288 dólares por cada dólar de ingreso actual. La ecuación solo cierra si los ingresos se multiplican por cien y los costes se quedan en casa.

¿Starlink o el gobierno de ee uu le salvarán?
SpaceX ya ofrece mensajería directo-a-móvil con Starlink y tiene sus propios cohetes. Lynk Global orbita una flota en miniatura y promete enlaces inter-satelites que eliminan estaciones terrestres. Incluso los propios operadores de 5G reducen cada año la franja de territorio sin cobertura. La ventaja de primacía de AST SpaceMobile se desvanece mientras sus socios potenciales se convierten en competidores.
La única baza que queda es el contrato de 30 millones que la Space Development Agency le concedió el 23 de febrero. El Pentágono quiere redes tácticas híbridas y AST encaja, pero 30 millones no alcanzan ni para lanzar dos satélites de los 60 previstos. Servirá de escaparate, no de balanza financiera.

La dilución es solo el principio
La empresa terminó 2025 con 2.300 millones en caja, pero el plan de despliegue exige entre 8.000 y 10.000 millones más según los cálculos internos que filtraron varios bancos de inversión. Esto significa nuevas emisiones, más notas convertibles o una alianza que probablemente exija ceder control. El último prospecto ya adelanta que «no se descarta una venta adicional de acciones antes de 2027».
El mercado ha castigado la acción porque ha hecho los deberes: sabe que el primer trimestre de 2026 volverá a traer pérdidas, que el free cash flow seguirá negativo y que cualquier retraso en los lanzamientos puede hacer descarrilar el relato. AST SpaceMobile no es una start-up cualquiera: es un pozo de capital con fecha de vencimiento.
Conclusión: quien compre hoy se está apostando a que 60 satélites bastarán para facturar miles de millones antes de que Elon Musk, Amazon Kuiper o la propia industria móvil le quiten el pastel. La historia del valor es fascinante, pero la cuenta bancaria grita advertencia. La primera regla del espacio es que la gravedad siempre gana, y AST aún no ha demostrado que pueda escapar de ella.
